BMW R12 nineT estilo Singer: 109 CV, solo 50 unidades y una por una a pedido
Las imágenes muestran un trabajo de carrocería con soldaduras a la vista, tanque y cola en aluminio, y una terminación general que juega con la identidad visual de la marca australiana.


El taller australiano Ellaspede, con base en Brisbane, convirtió un encargo puntual de BMW Motorrad en una serie limitada de 50 unidades que se fabricarán contra pedido. El proyecto se llama Voyager One y no es una moto de catálogo: es un ejercicio de customización de autor sobre la plataforma BMW R12 nineT, con un nivel de detalle pensado para coleccionistas.
De encargo local a serie limitada

La historia arranca dentro de un programa de customización que BMW Motorrad Australia impulsó con tres talleres locales: Ellaspede, Deus Ex Machina y Engineered to Slide. El objetivo era mostrar las posibilidades de la familia nineT en manos de constructores independientes. De esa iniciativa salió una primera R12 nineT intervenida por Ellaspede, que ahora evoluciona a una edición numerada con identidad propia.
La Voyager One no repite configuraciones. Cada una de las 50 unidades se encarga de manera individual: el comprador define terminaciones, colores y componentes. No hay stock previo ni dos motos iguales saliendo de fábrica. Esto instala al proyecto muy lejos del modelo de concesionaria tradicional, donde la personalización se limita a algunos accesorios.
La base: BMW R12 nineT

La donante es una roadster con motor bóxer bicilíndrico de 1.170 cc, refrigerado por aire y aceite. Entrega 80 kW, equivalentes a 109 caballos de fuerza, y 115 Nm de torque. Suficiente empuje para una moto que no busca récords de pista, sino presencia, sonido y carácter clásico.

Sobre esa base, Ellaspede trabaja la carrocería, el asiento, la óptica y el escape. El resultado mantiene la silueta boxer que define a la familia nineT, pero con una terminación artesanal que la aleja del producto de serie. La R12 nineT ya de por sí apunta a un cliente nostálgico; la Voyager One lleva esa nostalgia a un terreno más exclusivo.
La influencia de Singer
El concepto no nace del mundo de las motos. Singer Vehicle Design, el taller californiano que reimagina Porsche 911 clásicos con obsesión por el detalle, es la referencia directa. En particular, Ellaspede miró el Singer All-Terrain Competition Study, una interpretación off-road del 911 que combinó estética clásica con suspensión de largo recorrido y componentes de competición.

Esa idea de pocas unidades, muy trabajadas y con alma de restomod es la que se traslada a la Voyager One. No se trata de modificar una moto usada, sino de construir una moto nueva con lógica de pieza única. El comprador no elige entre versiones de catálogo: participa del proceso de diseño. Singer convirtió al 911 restaurado en objeto de deseo para coleccionistas; Ellaspede busca lo mismo con la boxer.
Cómo se fabrica una Voyager One
Ellaspede combina modelado de aluminio tradicional con fabricación digital avanzada. Escaneo 3D, diseño CAD, corte CNC e impresión 3D para producir piezas de series cortas sin depender de matrices caras. Esto permite personalizar cada unidad sin multiplicar costos de manera exponencial.
Las imágenes muestran un trabajo de carrocería con soldaduras a la vista, tanque y cola en aluminio, y una terminación general que juega con la identidad visual de la marca australiana. El logo Voyager One aparece en puntos clave, reforzando la idea de serie numerada. Cada moto puede variar no solo en color, sino en proporciones de asiento, guardabarros o escape según el gusto del cliente.
50 unidades, ninguna igual
La edición limitada a 50 motos no es un número menor para un taller de Brisbane. Cada cliente encarga su configuración y el taller fabrica contra pedido. No se informó precio ni plazos de entrega, y tampoco hay confirmación de que el proyecto llegue a otros mercados. Lo que existe es un ejercicio de exclusividad pura: una BMW R12 nineT que deja de ser moto de serie para convertirse en objeto de deseo.
La Voyager One no compite por volumen. Compite por relato, exclusividad y por instalar a Ellaspede en la conversación global de las custom premium. Un movimiento que Singer ya mostró con autos y que ahora encuentra su versión dos ruedas en una boxer con nombre de nave interplanetaria.

