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¿En qué cambió la Yamaha Ténéré 700 con respecto a su anterior versión?

Luego de probar la Yamaha Ténéré 700, te contamos todas las diferencias con su antecesora.

Yamaha Ténéré 700

La Yamaha Ténéré 700 en nuestro país es un caso particular: fue un éxito global desde 2019 y, aun así, en Argentina recién apareció el año pasado con pocas unidades 2024. La llegada de la versión 2025 no es un simple recambio estético: detrás hay una lógica concreta, escuchar reclamos de usuarios de Ténéré alrededor del mundo para “pulir” una base que ya era excelente y, al mismo tiempo, aprovechar el momento para actualizarla a la normativa Euro 5 Plus.

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Yamaha Ténéré 700: en diseño se parece, pero no es la misma

Yamaha Ténéré 700

A nivel de silueta general, la 2025 se ve muy similar a la 2024. La diferencia está en los detalles y, sobre todo, en la intención. Los carenados y plásticos están completamente rediseñados: no solo para diferenciarla estéticamente, sino con una finalidad clara de ergonomía, especialmente en off-road, facilitando los desplazamientos longitudinales del piloto sobre la moto.

En el frente, el cambio más evidente es el faro delantero: la 2025 adopta una firma muy distintiva con cuatro proyectores y una distribución interna que llama la atención. En uso, el desempeño lumínico se siente excelente. A eso se suma otra diferencia simple pero visible: los intermitentes pasan a ser LED, cuando en las primeras versiones venían halógenos.

Yamaha Ténéré 700 Test Ride

También hay cambios en el asiento. Donde la 2024 mantenía una apariencia tipo rally pero en dos piezas, la 2025 pasa a un asiento de una sola pieza. Conserva el formato largo y finito, con una zona central bien estrecha y una parte delantera que se prolonga por encima del tanque, pero la solución es distinta y acompaña el enfoque de manejo de pie.

Otro punto que cambia la vida cotidiana es el tanque, o más específicamente su tapa: se abandona el tapón a rosca, que aportaba ese guiño clásico del “sabor” T7, y se adopta una tapa con bisagra, rasante. La lectura es directa: la anterior podía ser linda y con onda retro, pero complicaba a la hora de cargar combustible.

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Ergonomía: el off-road como prioridad sin castigar el viaje

La 2025 se siente pensada para moverse mejor arriba de la moto. Además del rediseño de carenados, el tanque se bajó y se adelantó. Eso no solo beneficia el movimiento del cuerpo en off-road: también busca centralizar masas y bajar el centro de gravedad, algo que repercute en la dinámica general.

En equipamiento práctico, la versión argentina llega con elementos que en el uso real se agradecen: toma USB, cubrepuños de serie y un robusto cubre cárter de aluminio. Y aparecen detalles de enfoque endurero: pedalines súper anchos y con muy buen dentado, pensados para usar sin las gomas, y puntas de pedales de freno y cambio articuladas para no dañarlas en una caída.

Yamaha Ténéré 700

El guardabarros delantero sigue siendo bajo, rasante al neumático, pero suma regulación para levantarlo cuando hay barro y evitar que se “trabe” la rueda en condiciones lodosas.

Electrónica: el cambio de época

Si hay un salto que separa con claridad a la 2025 de la 2024, es el paquete electrónico. El instrumental pasa a ser un TFT multicolor vertical de 6,3 pulgadas, con conectividad al smartphone y navegación curva a curva. Más allá del “gadget”, en la práctica se destaca por visibilidad y lectura rápida, incluso manejando de pie.

Yamaha Ténéré 700 Test Ride

A la derecha del tablero aparece una toma USB-C y, del lado izquierdo, un acceso rápido que cambia el juego fuera del asfalto: un botón dedicado para desactivar el ABS trasero y el control de tracción sin navegar menús, aunque el sistema exige hacerlo con la moto detenida, a 0 km/h.

Las piñas también cambian por completo. Se dejan atrás comandos pequeños, y la 2025 adopta mandos más grandes e intuitivos, con joystick de cuatro posiciones para el manejo del tablero. Los intermitentes, además, incorporan un funcionamiento particular y son autocancelables.

Yamaha Ténéré 700

La otra gran novedad técnica es el acelerador electrónico. La 2024 venía a cable; la 2025 pasa a ride by wire, lo que habilita dos modos de conducción, Sport y Explore, con diferencias de entrega y de respuesta al puño.

En ayudas, el control de tracción se resume en dos estados, conectado o desconectado, y se destaca por no ser intrusivo cuando está activo. Al cortar contacto vuelve a encenderse por defecto. En frenos, se mantiene el hardware, con componentes firmados por Brembo, pero cambia la gestión: el ABS suma opciones de funcionamiento, con posibilidad de desconectar trasero desde el botón y de desconectar también el delantero desde el menú.

Parte ciclo: ajustes finos donde importan

La actualización no se queda en pantalla y botones. En suspensiones, la 2025 suma un ajuste que la 2024 no tenía: precarga en el eje delantero. Además, cambia el sistema de bieletas del monoshock: antes era una pieza plana y ahora pasa a una forma tipo banana que, según la marca, ofrece mayor progresividad.

Como cierre, la diferencia entre 2024 y 2025 no es una revolución estética ni un cambio de concepto: es una evolución con foco. La T7 mantiene su esencia, pero afina ergonomía para el off-road, moderniza el puesto de mando y suma electrónica y ajustes que apuntan a lo que muchos usuarios venían pidiendo. Y, en el proceso, se pone al día con Euro 5 Plus sin perder esa identidad que la hizo tan elegida.