Esta Kawasaki combina el ADN de una moto trail y enduro: ¿cuánto cuesta y donde se ofrece?
Esta moto de Kawasaki ofrece solucione para un segmento específico. ¿Qué ofrece y a qué tipo de usuario está destinada?

La Kawasaki Stockman es una de esas motos que redefinen el concepto de «moto de trabajo». Se trata de un modelo con características de trail y de enduro, y podría ser considerada el modelo más robusto jamás fabricada por la marca verde. Conoce sus detalles.
Además, este modelo es llamativo porque ser prácticamente desconocido en el mercado europeo y no forma parte del catálogo de la marca en países del Viejo Continente. De hecho, la Stockman 230 no está homologada para el territorio debido a las limitaciones normativas y la falta de un escenario comercial objetivo para este tipo de moto de trabajo. La casa de Akashi solamente la ofrece de manera exclusiva en países, como Australia y Nueva Zelanda.
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Cómo es la Kawasaki menos conocida

La Kawasaki Stockman se encuadra dentro de una categoría muy específica conocida como «Ag-Bike» (Agricultural Bike), motocicletas diseñadas para quienes trabajan en el campo. Es decir aquellos sitios donde el uso diario, las largas jornadas y la falta de concesiones mecánicas forman parte del escenario habitual.
La motocicleta de la marca verde toma como base la plataforma de la KLX 230, aunque introduce una serie de modificaciones clave que transforman esa base en algo mucho más cercano a una herramienta que a una moto recreativa.

En cuanto a su mecánica, la Stockman está equipada con un motor monocilíndrico de 233 cc, cuatro tiempos, dos válvulas, SOHC e inyección electrónica, refrigerado por aire. Además, esta modelo tienen otra particularidad: prescinde de radiadores, mangos y bombas de agua; elimina uno de los puntos más críticos ante caídas o golpes, además de reducir significativamente el mantenimiento necesario.
Esta motocicleta tiene apenas 137 kg en orden de marcha, la incorporación de la inyección electrónica y una instrumentación digital en su versión más reciente refuerzan su condición de máquina eficiente y funcional.
Equipamiento

La Kawasaki Stockman está dotada con soluciones llamativas. Entre ellas figuran los dos caballetes laterales, uno a cada lado de la moto, ambos con bases ampliadas. Esta configuración permite estacionarla con seguridad en pendientes o terrenos irregulares mientras el operario abre una tranquera o atiende al ganado.
Además, este modelo incluye un curioso bloqueo de la maneta de embrague, que permite dejar el motor en marcha con una velocidad engranada, un detalle tan particular como poco habitual en el mundo de las motos.

Al apartado de la Kawasaki se suman defensas de motor envolventes, protectores de manetas fabricados en barra de acero de diseño simple y robusto, y guardabarros sobredimensionados con faldas laterales pensadas para proteger tanto la mecánica como al piloto del barro… y del estiércol.
No faltan tampoco las parrillas portaobjetos, una delantera y otra trasera, ambas construidas en acero macizo y preparadas para soportar el castigo diario sin mostrar signos de fatiga. Todo en la Stockman responde a una lógica utilitaria, sin concesiones estéticas ni elementos superfluos.
¿Cuánto cuesta?
La Stockman Consume lo mínimo, requiere poco mantenimiento y su vida útil no se mide en años, sino en décadas. Disponible en verde militar o en el característico Lime Green de Kawasaki, su precio en origen no supera los 3.900 euros, una cifra coherente con su planteo austero y racional.
En palabras finales, en definitiva, la prueba de que cuando se eliminan las pretensiones estéticas y la electrónica innecesaria, lo que queda es una herramienta pura. Representa un ejemplo de lo que es una moto concebida para trabajar, resistir y funcionar a través del paso de distintas generaciones. Una de esas máquinas que, literalmente, podrías dejar en herencia a tus nietos.


