La determinante decisión de los nuevos dueños de esta marca de motos histórica
La reestructuración tras la venta mayoritaria de la compañía de motos tiene sus primeras consecuencias. Te contamos los detalles.

Indian Motorcycle tiene nuevos propietarios, luego de que Polaris vendiera gran parte de su paquete accionario a Carolwood LP. Una de las primeras decisiones de este fondo de capital privado se traduce en el cierre de la fábrica de motores de Osceola, en Wisconsin.
La marca de motos estadounidense confirmó que cesión de la actividad de la planta será a finales de este año. La clausura afectará directamente a unos 200 trabajadores que hasta ahora se encargaban de la producción de motores y transmisiones para Indian Motorcycle, además de piezas destinadas a las motos de nieve de Polaris. La separación entre la matriz y la marca de motos hizo que estas instalaciones queden fuera del nuevo esquema empresarial.
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El comunicado de Polaris sobre la marca de motos

«Tanto Polaris como Indian Motorcycle se beneficiarán de este acuerdo, que permitirá a cada empresa moverse más rápido, ofrecer innovación líder en la industria y apoyarse más en nuestras respectivas fortalezas de mercado», señaló Mike Speetzen, el CEO de Polaris.
El directivo de la marca de motos, además, destacó los logros de la marca en los últimos años. «Bajo la propiedad e inversión de Polaris, Indian Motorcycle se ha restablecido como una marca célebre y un jugador importante en el mercado global de motocicletas. Con su cartera de productos actual, red global de distribuidores, experiencia en la categoría y recursos de fabricación, el negocio está bien posicionado para tener éxito como una empresa independiente con un enfoque dedicado en su industria», afirmó.

El cierre responde directamente a la nueva estructura empresarial. Con Indian Motorcycle fuera del control de Polaris, mantener una fábrica de motores en una instalación que no forma parte del acuerdo de venta deja de tener sentido desde el punto de vista económico.
Si bien la compañía aseguró que trabajará para ayudar a recolocar a los empleados afectados, este tipo de compromisos suelen generar más dudas que certezas entre los trabajadores. Para Osceola, la noticia supone un golpe duro. La planta no solo era una fuente de empleo directo, sino también un motor económico para la zona. Su desaparición deja al descubierto la cara menos amable de los grandes movimientos corporativos dentro de la industria.
¿Dónde será el nuevo centro de la producción de la marca de motos?

La producción de motores y transmisiones se trasladará a Spirit Lake, en Iowa, una instalación que sí está incluida dentro del paquete de venta y que pasará a formar parte de la nueva Indian Motorcycle como empresa independiente. Desde un punto de vista logístico e industrial, la decisión responde a una lógica clara: centralizar la producción en instalaciones propias y desvincularse por completo de la antigua matriz.
Este movimiento permite a Indian mantener el control de uno de los elementos más sensibles de su producto, al tiempo que refuerza la idea de una marca que busca caminar por su cuenta. Sin embargo, el traslado no compensa el impacto social del cierre de Osceola, ni elimina la incertidumbre que rodea al futuro inmediato de la compañía.

La venta a Carolwood LP permitirá a Polaris centrarse en sus negocios considerados estratégicos, como los buggies, las motos de nieve y las embarcaciones, además de asegurarse unos 50 millones de dólares adicionales en beneficios cuando se cierre definitivamente el acuerdo.
Un nuevo liderazgo en un mercado complicado
En este nuevo escenario, Indian Motorcycle estará dirigida por Mike Kennedy, un directivo con una larga trayectoria en el sector. Kennedy llega tras presidir Vance & Hines y después de haber pasado 26 años en Harley-Davidson, una experiencia que ahora deberá poner al servicio de una marca de motos histórica que afronta una etapa decisiva.
A su cargo quedarán alrededor de 900 empleados y el centro de investigación y desarrollo situado en Suiza. Desde Polaris, su CEO Mike Speetzen ha defendido que la operación permitirá a ambas compañías moverse con mayor rapidez y centrarse en sus fortalezas, asegurando que Indian queda bien posicionada para tener éxito como empresa independiente.
El contexto, sin embargo, no es especialmente favorable. El mercado de las grandes custom y cruiser atraviesa una fase de clara desaceleración, con compradores cada vez más veteranos y un volumen de ventas en retroceso. A ello se suma la desaparición de la FTR, el modelo que representaba la propuesta más diferente dentro del catálogo de Indian.
El cierre de la planta de Osceola se convierte así en la primera consecuencia visible de un cambio de manos que marcará el futuro de Indian Motorcycle. Una transición cargada de incógnitas, en la que la independencia promete oportunidades, pero también deja al descubierto los riesgos de caminar sin el respaldo de una gran corporación.


