La determinante decisión que tomó KTM para el futuro de sus motos
KTM dio un nuevo giro en el marco de su proceso de reconstrucción, tras sobrepasar el momento delicado económico. ¿Qué pasó?

KTM anunció la creación de su propio centro de diseño interno en Salzburgo, una decisión estratégica impulsada por su nuevo propietario que redefine la manera en que la casa naranja sus productos.
El movimiento de la marca naranja se inscribe en un contexto de profunda reestructuración tras los problemas financieros que golpearon a la compañía en los últimos años. Además, significa la desvinculación con Kiska, su tradicional diseñador en un momento marcado un punto de inflexión en el que reconvierte la identidad de sus motos.
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¿Qué pasó entre KTM y Kiska?

Durante más de tres décadas, el lenguaje de diseño del fabricante austríaco estuvo íntimamente ligado a Kiska. El prestigioso estudio fue responsable de dar forma a muchas de las motocicletas que salieron de la línea de producción de Mattighofen. Esta colaboración también se extendió a otros proyectos, como el KTM X-Bow, que recientemente fue suspendido en medio de la crisis económica que atravesó la firma.
Si bien la casa naranja seguirá ligada como cliente de Kiska, la asociación estratégica que definió el ADN visual de la marca durante más de 35 años está en proceso de disolución. Desde el propio estudio reconocen que la fuerte dependencia económica de KTM resultó perjudicial, especialmente durante los dos últimos años, cuando la marca se vio obligada a pausar la producción en dos ocasiones y a realizar despidos masivos para evitar un colapso mayor.
Bajaj, la reestructuración y el nuevo rumbo estratégico

Este giro no puede entenderse sin el cambio de mando. Tras la adquisición definitiva por parte de Bajaj Auto, Pierer Mobility AG pasó a denominarse Bajaj Mobility AG, consolidando el control total del grupo indio sobre KTM, Husqvarna y GasGas. En paralelo, las acciones que KTM mantenía en Kiska fueron adquiridas por Loxone GmbH, lo que devolvió al centro de diseño su independencia accionaria.
El objetivo de Bajaj es bastante claro: reducir gastos y racionalizar la producción. En ese marco, anunció un plan de reestructuración que incluye la eliminación de 500 puestos de trabajo y una profunda simplificación de la estructura del grupo.

La creación de un centro de diseño propio se inscribe en esa lógica, pero no responde únicamente a una cuestión de ahorro. Para el nuevo propietario, el resurgir de KTM pasa también por acortar distancias entre el diseño, las necesidades del mercado y la fábrica, logrando procesos más ágiles y una respuesta más rápida a las demandas del público.
Cómo impactará el cambio en el diseño de las futuras KTM
El nuevo centro de diseño interno de KTM estará ubicado en Salzburgo y asumirá de forma progresiva las funciones que hasta ahora ejercía Kiska. La ruptura no será inmediata, sino gradual, permitiendo una transición ordenada mientras la marca redefine su estructura creativa. Para Kiska, el impacto será significativo: el estudio factura unos 26 millones de euros anuales, y cerca de la mitad de esos ingresos provenían de KTM, lo que deja en evidencia la magnitud del cambio.
La gran incógnita es qué ocurrirá con la identidad estética de las futuras KTM. Gran parte del éxito de las motos de Mattighofen se apoyó en una personalidad fuerte, diferente y reconocible, construida a lo largo de décadas junto a Kiska. Con el diseño ahora bajo control directo de la marca, el desafío será mantener ese carácter sin perder coherencia ni atractivo. Lo que está claro es que la marca naranja apuesta a una nueva etapa, en la que el diseño será una herramienta clave para consolidar su recuperación y definir el rumbo de sus motos en los próximos años.


