La Jawa 350 restomod que un eslovaco armó con basculante de Aprilia RS250 y horquilla de Kawasaki
Ese contexto le da a la build un valor adicional: demuestra que un restomod de nivel no depende de la infraestructura, sino de la lectura correcta del material disponible.

El eslovaco Roman Juriš armó una Jawa 350 restomod sin encargo ni plan de negocio. Le bastó una pila de repuestos que sobraron de otra moto, un taller de 4,5 por 4 metros y el recuerdo de un detalle técnico de las Jawa clásicas: la transmisión final también iba del lado derecho.
Un basculante equivocado y la cadena que cambió todo
La historia arranca después de que Juriš terminara una Yamaha XS400 en la primavera boreal de 2024. Mientras ordenaba su taller, encontró un basculante Aprilia RS250 que originalmente pensaba usar en esa Yamaha. No le servía: la cadena quedaba del lado incorrecto para la XS400.
Ahí apareció la memoria. Las Jawa 350 clásicas también llevan la transmisión final del lado derecho. Ese detalle mecánico convirtió una pieza descartada en el punto de partida de un proyecto que Juriš venía postergando desde los veinte años.
La Jawa 350: el símbolo de una época

La Jawa 350 fue una de las motos más emblemáticas del bloque del Este durante décadas. Su motor bicilíndrico de dos tiempos, de 343 cc, entregaba potencias declaradas del orden de 23 a 26 CV según versión y mercado. Refrigerada por aire, sencilla y fácil de mantener, representó la movilidad accesible en un contexto de escasez y poca oferta de motos deportivas convencionales.
No era una moto aspiracional por velocidad. Era un vehículo con carga simbólica: para toda una generación de Checoslovaquia y de Europa del Este, la Jawa 350 marcó el paso entre la necesidad de transporte y el deseo de algo más.
Qué partes usa la restomod
Juriš no se quedó en la base original. La build combina identidad checoslovaca con componentes de performance de origen japonés e italiano.

Las ruedas son las originales de 18 pulgadas de la Yamaha XS400. El tren delantero completo proviene de una Kawasaki ZR-7: horquilla, barras, rueda, frenos y manillar. Usarlo en una Jawa implica adaptar dirección, ejes, medidas y geometría, algo que no se resuelve con un simple pasador.
El basculante trasero es el de la Aprilia RS250, el mismo que no servía para la Yamaha. Ahora define distancia entre ejes, rigidez y comportamiento de la suspensión trasera de una moto que nunca fue pensada para esa combinación.
Del aire al agua: el sueño de los 20 años
La modificación más profunda no es estética. Juriš quería una Jawa 350 refrigerada por agua desde que tenía veinte años. Tardó cerca de cuatro décadas en concretarlo, pero el proyecto actual lleva esa premisa al motor.
Pasar una moto de refrigeración por aire a refrigeración líquida no es un capricho. Implica rediseñar circuitos, colocar radiador, bomba, mangueras y garantizar que el conjunto resista las temperaturas y presiones de un motor de dos tiempos. Se trata de una transformación mecánica de fondo, no de un simple cambio de apariencia.
Taller chico, ambición grande
Todo el trabajo ocurre en un espacio de 4,5 por 4 metros. No hay pedidos millonarios, ni cadena de montaje, ni diseño asistido por computadora. Hay repuestos, herramientas y una idea clara de cómo cada pieza de una moto puede funcionar en otra con lógica, paciencia y oficio.
Ese contexto le da a la build un valor adicional: demuestra que un restomod de nivel no depende de la infraestructura, sino de la lectura correcta del material disponible. Juriš no arrancó con un plano; arrancó ordenando el taller y reconociendo una oportunidad en una pieza que parecía inútil.
Restomod: modernizar sin traicionar
Un restomod combina restauración y modificación. Conserva la identidad visual o mecánica central del vehículo, pero actualiza componentes para mejorar confiabilidad, frenos, suspensión o potencia.
En este caso, la Jawa 350 mantiene su lugar de origen y su dos tiempos, pero deja atrás la refrigeración por aire y adopta suspensiones y trenes de otras épocas y marcas. Para el purista, refrigerar por agua una Jawa clásica puede sonar a herejía. Para el custom builder, es una declaración de amor moderna a una moto que marcó a una generación.
La Jawa 350 de Roman Juriš no busca un lugar en un museo del bloque comunista ni en un concurso de originalidad. Es la prueba de que un basculante guardado, una cadena que queda del lado derecho y un sueño de juventud pueden convertirse en una moto capaz de mezclar dos mundos lejanos de la custom global: la Checoslovaquia utilitaria y la ingeniería japonesa e italiana de altas prestaciones.

