La mini todoterreno de Honda con motor de Cub que gastaba 1 litro cada 100 km
La Honda Motra nació en Japón con motor de Cub, reductora y neumáticos de 10 pulgadas. Pesaba 81 kg y trepaba pendientes del 42,45%.

En Japón, entre 1982 y 1983, Honda produjo la Motra, una moto pequeña con una idea poco común: cargar mucho, avanzar por terrenos difíciles y gastar apenas 1 litro cada 100 km a 30 km/h. Parecía una minimoto, pero estaba pensada como una herramienta de trabajo compacta, simple y resistente.
La clave estaba en su planteo. La Motra no buscaba velocidad ni estética deportiva. Usaba dos portaequipajes, neumáticos anchos, llantas chicas y una transmisión con reductora para multiplicar la fuerza disponible. Con apenas 4,5 CV, podía subir pendientes de 23 grados, equivalentes a un desnivel del 42,45%.
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Un motor de Honda Cub llevado al uso más utilitario
La Honda Motra equipaba el mismo motor que usaba la Honda Cub: un monocilíndrico de 49 cc, cuatro tiempos, con 4,5 CV y 4,5 Nm de torque. En números actuales parece poco, pero en esta moto el dato importa por el conjunto completo.
Con ese motor, la Motra priorizaba consumo, simplicidad mecánica y fuerza a baja velocidad. A 30 km/h, podía gastar apenas 1 litro cada 100 km. Según la información disponible, esa eficiencia le permitía alcanzar unos 400 km de autonomía, una cifra llamativa para una moto tan chica.

La velocidad no era su objetivo. Honda la diseñó para moverse cargada y en superficies complicadas. Por eso incorporaba una solución muy rara en motos de este tamaño: una reductora que convertía sus 3 velocidades en otras 3 marchas más cortas. En la práctica, esa relación extra le permitía aprovechar mejor los 4,5 CV cuando el terreno exigía tracción y control.
Chasis simple, neumáticos anchos y frenos básicos

La Motra usaba un chasis tubular de acero, con suspensiones tradicionales y basculante. El esquema estaba orientado a soportar carga antes que a ofrecer prestaciones. Sus neumáticos anchos, montados sobre llantas de 10 pulgadas, ayudaban a absorber impactos y mejorar la tracción.
El punto más limitado estaba en los frenos. La moto montaba dos tambores pequeños, una solución sencilla y acorde con sus bajas prestaciones. Como la Motra no estaba pensada para alcanzar grandes velocidades, Honda podía usar componentes simples, livianos y menos costosos.
El peso también jugaba a favor. Con 81 kg, la Motra podía mover al piloto y la carga sin exigir demasiado a su pequeño motor. El dato de las pendientes explica mejor su carácter que cualquier ficha técnica: subir un desnivel del 42,45% con 4,5 CV muestra que el desarrollo de transmisión era más importante que la potencia máxima.
Por qué se la conocía como la moto-camioneta

El nombre Motra surgía de la unión entre Motorcycle y Torakku, la adaptación japonesa de “truck”. Esa mezcla define bien el concepto: una moto-camioneta mínima, con motor, ruedas, manillar, luces para circular legalmente y lo necesario para transportar carga.
Se ofrecía en amarillo o verde militar. En Japón se vendía a comienzos de los 80 por unos 165.000 yenes. Décadas después, algunas unidades aparecen en subastas internacionales. Una Motra verde fue subastada en Bring a Trailer por el equivalente a unos 4.700 dólares aproximadamente.
La Honda Motra sigue siendo interesante porque resolvía un problema concreto con recursos mínimos: bajo consumo, mecánica simple, capacidad de carga y una reductora poco habitual en una moto chica. Su valor está en esa mezcla difícil de encontrar incluso en modelos modernos.


