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La moto trail V-twin mas barata que se puede comprar: potencia, consumo y velocidad final

La Morbidelli T1002VX es la moto trail tope de gama de la marca italiana y su motor es el gran diferencial con respecto a su competencia. Lo analizamos a fondo.

T1002VX: potencia, consumo y velocidad final de la moto trail de Morbidelli

Si hay un elemento que explica por qué la moto trail de Morbidelli se despega del resto de las opciones “accesibles” del segmento, ese es su motor. En un mercado donde la evolución y el costo empujaron a los bicilíndricos paralelos a dominar la categoría, encontrarse con una trail de 1000 cc equipada con un V-Twin es, literalmente, una rareza.

No solo por la cilindrada: también por lo que implica en términos de propuesta, sensaciones y posicionamiento. Hoy, los V2 quedaron casi reservados para un puñado de viajeras de primeras marcas y precios superiores. Por eso, que Morbidelli apueste por esta arquitectura en su buque insignia es una jugada que llama la atención y, en la práctica, suma argumentos.

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T1002VX: potencia, consumo y velocidad final de la moto trail de Morbidelli

Según especificaciones del fabricante, esta moto trail se mueve gracias a un V-Twin a 80° de 997 cc, SOHC, con cuatro válvulas por cilindro, refrigeración líquida y caja de seis marchas. La transmisión se asocia a un embrague de comando hidráulico con función anti-rebote, y desde el uso cotidiano esa elección aporta una sensación clara: el accionamiento es liviano y asistido, una ayuda real cuando la moto se usa muchas horas seguidas o en escenarios donde se exige más a la mano izquierda. Personalmente, el cable siempre tiene su encanto por tacto y simplicidad, pero acá la asistencia del hidráulico es una delicia.

Morbidelli T1002VX Test Ride

En potencia y par, la ficha técnica argentina -con diferencias respecto a otros mercados- declara casi 89 CV a 7.750 rpm y un torque máximo de 95 Nm a 5.000 rpm. En números, no habla de un litro con aspiraciones deportivas, pero sí de un conjunto más que respetable para el enfoque viajero de esta moto. Lo interesante no es solo el dato, sino la manera en que lo entrega: el tacto del motor es suave, dócil y progresivo. No tiene la violencia de ciertos italianos o austríacos, ni la finura quirúrgica de algunos japoneses, pero transmite esa idea de trabajo bien hecho, pensado para que el piloto viaje relajado y con resto.

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En el uso, la entrega de potencia y par es lineal y confortable. Estirar por encima de las 6.000 rpm no aporta demasiado, porque lo mejor ya lo entregó antes. La zona más aprovechable está entre las 3.000 y las 5.000 vueltas, donde el V2 se siente lleno y con respuesta inmediata. Ahí está la esencia de una trail de gran porte: un régimen medio fuerte, utilizable y muy agradable para moverse sin esfuerzo. Y si se sabe jugar con la caja, en esa franja también aparece un manejo más “divertido”, con una cuota de dinamismo que no desentona.

El punto menos logrado del apartado mecánico, al menos en nuestra experiencia, no tiene que ver con el escalonamiento ni con la precisión del accionamiento, sino con un detalle que se repite: la caja “clakea” al subir marchas, sobre todo en las bajas. El recorrido es corto y preciso, y el escalonamiento parece acertado para sacarle lo mejor al V2, pero ese ruido al ascender relaciones se hace notar y no fue fácil encontrarle el timing para evitarlo por completo.

Donde el motor también se apoya para construir su personalidad viajera es en la electrónica. Esta moto trail ofrece cuatro modos de conducción: Standard, Sport, Rain y Off-Road, con ajustes diferenciados para respuesta del acelerador, control de tracción y ABS. Y lo bueno es que las diferencias se sienten: no son modos “de cartón”, están realmente marcados. Hay, incluso, dos particularidades que llaman la atención.

Por un lado, el modo Sport desconecta por completo el control de tracción. Por el otro, el Off-Road es el único que permite desconectar el ABS trasero. En el debe, el sistema no ofrece un botón de acceso directo en la piña: para cambiar de modo hay que navegar el menú y, además, hacerlo con la moto detenida, algo que en la práctica corta un poco el ritmo.

Morbidelli T1002VX Test Ride

En velocidad final, Morbidelli declara 198 km/h. Más allá del número, lo relevante es el mensaje: esta trail puede crucerear con total soltura por encima de las velocidades máximas permitidas en nuestras rutas y autopistas. Entre 110 y 130 km/h viaja sobrada, con mucho resto, sin importar carga o viento. Eso, en una moto concebida para largas distancias, vale más que cualquier cifra “para la ficha”.

En consumo, no hay milagros. Es un 1000 que debe mover una masa importante, por lo que esperar registros récord no tiene sentido. En un promedio de diferentes mediciones relevamos 6,5 litros cada 100 kilómetros, con variaciones según el tipo de conducción. Aun así, siendo cuidadosos con el puño y en modo Standard, la T1002VX puede alcanzar sin problemas unos 300 kilómetros de autonomía gracias a su tanque de 20 litros. En un producto pensado para viajar, ese rango es un dato que suma.

En resumen, el motor llama la atención por tacto y por cómo entrega lo que tiene. No busca ser explosivo: propone confort, progresividad y una electrónica que simplifica el manejo y se percibe en el día a día.

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