Suzuki reveló las claves de sus motos: ¿cómo se construyen?
Suzuki dio a conocer detalles de los procesos de producción de sus motocicletas. Te contamos todo lo que debes saber.

La construcción de las motos Suzuki es un ámbito al que pocos usuarios tienen realmente acceso. Por eso, la marca de Hamamatsu abrió las puertas de su fábrica y brindó detalles sobre cómo produce sus productos.
Si bien para el usuario, utilizar una moto moderna es un acto casi automático. Subirse, arrancar y asumir que todo va a funcionar como debe responde a una serie de etapas que hacen a la calidad y buen engranaje de cada una de las piezas de la motocicleta. Es decir, que al cruzar la puerta de la fábrica para llegar a las manos de su futuro propietario pueda soportar sin problemas calor, vibraciones, lluvia, baches, gasolina de calidad irregular.
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¿Cómo construye Suzuki sus motos?

El proceso industrial y técnico mucho más complejo de lo que parece. El primer paso es el armado del chasis que, al momento de soldarlo, incluye tanto la habilidad humana como lo que hagan robots que garantizan que cada cordón sea idéntico al anterior, no solo por una cuestión de resistencia, sino por cómo envejece el conjunto con el paso del tiempo y los kilómetros.
La precisión, lejos de hacer la moto más frágil, la vuelve más consistente cuando se utiliza como se debe hacerlo. La clave en Suzuki no está en sobredimensionar piezas, sino en asegurarse de que todas funcionan exactamente como se espera, siempre del mismo modo.

El proceso toma mayor rigurosidad cuando la motocicleta que saldrá de la producción será una superbike. En ese caso, aumenta el nivel de exigencia debido a que, se debe hallar un punto exacto para encontrar el equilibrio justo: un chasis rígido puede convertir la moto en algo nervioso e impredecible. Uno demasiado flexible pierde precisión y claridad en el apoyo.
Para Suzuki, uno de los ítems fundamentales está en cómo se reparte esa rigidez, en qué zonas se refuerza la estructura y en cuáles se permite que la plataforma en construcción «respire». Son decisiones invisibles para el usuario, pero absolutamente determinantes cuando se rueda rápido. Pequeñas variaciones en la flexión pueden cambiar el comportamiento de la moto en frenada, en entrada en curva o al acelerar.
Cómo se fabrica el motor Suzuki

Otro de los aspectos centrales y neurálgicos de la motocicleta es la construcción del motor. Por eso, los ingenieros de la casa de Hamamatsu prestan especial atención al momento de instalar piezas como el cigüeñal, componentes que influyen en cifras de potencia o régimen de giro, pero también determinan el carácter completo del propulsor. Cómo sube de vueltas, cómo responde al acelerar. Cada uno de los ajustes realizados es milimétrico.
Cambiar una pieza así no altera solo los números, también cambia las sensaciones. Por eso cada decisión se toma con extremo cuidado. En Suzuki todo está medido y validado antes de llegar a producción. Además, existe un trabajo silencioso que rara vez se menciona: la lucha constante contra las pérdidas internas.
No se trata únicamente de buscar más potencia máxima, sino de reducir fricciones, de evitar que cada componente robe energía innecesaria. Menos fricción significa suavidad, eficiencia y un rendimiento mejor aprovechado, sin necesidad de complicar el motor ni forzarlo más de la cuenta.
Lo concreto es que, la ingeniería de Suzuki permite que cada motocicleta funcione como debe. Claro que, para que esto suceda es vital el resultado de miles de horas de trabajo centradas en decisiones pequeñas, poco glamurosas y casi invisibles: una soldadura en un punto concreto, una flexión calculada, una pérdida microscópica eliminada dentro del motor.


