Esta Royal Enfield modificada parece sacada de un videojuego
Autologue Design transformó una Royal Enfield Guerrilla 450 en una pesadilla ciberpunk con un sistema de Nitro, propio de ‘Rapido y Furioso’

Durante décadas, películas, videojuegos y vídeos nocturnos de YouTube convencieron a los niños, y no tan niños, de que pulsar un botón brillante de «NOS» (Óxido Nitroso) transformaba instantáneamente autos normales en autos de alta velocidad que desafiaban los límites de la física.
Algunas películas como ‘Rapido y Furioso’, en cualquiera de su saga, o videojuegos como el ‘Need for Speed Undergrpound’ convencieron a millones de adolescentes de que todos los vehículos del planeta deberían lanzar llamas azules mientras circulaban a velocidades imposibles por calles sospechosamente vacías a las dos de la madrugada.
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La mayoría de la gente acabó superando esa fase, entendieron que eran parte solamente de un mundo imaginario solo realizable en el cine o en alguna pantalla. Si bien este diseño ya no es del todo nuevo, cada vez que reaparece en internet resulta imposible ignorarlo. Se parece menos a una moto y más a un boceto conceptual de un videojuego que a la vida real.
Así modificaron esta Royal Enfield Guerrilla 450
lugar de evolucionar con elegancia, el taller de personalización indio ‘Autologue Desing’ tomó una Royal Enfield Guerrilla 450 perfectamente aceptable y decidió transformarla en lo que parece ser un prototipo de súper moto, sacada exactamente de un anime con tintes ciberpunk. Y lo que la hace aún mejor es que le instalaron un sistema de óxido nitroso completamente funcional. ¿El motivo? No existe motivo, simplemente porque pudieron.

La moto comenzó como un proyecto personalizado respaldado por la fábrica y encargado directamente por Royal Enfield. Pero en lugar de optar por el predecible estilo retro, Autologue se desvió por completo con una carrocería de carbono forjado, alerones acrílicos con luces LED, un carenado delantero que termina en punta, secciones de rueda trasera cerradas y una sección trasera muy puntiaguda.
Autologue utilizó su propia plataforma CAD para definir el diseño visual de la moto antes de construirla. Las proporciones son de otro mundo y resulta difícil distinguir que, en realidad, se trata de una Royal Enfield Guerrilla 450. Primero la pensaron así en la computadora, y luego la construyeron tal cual fue pensada.
Teniendo en cuenta que es una personalización, muchos componentes no son los originales de la moto. La suspensión y los frenos provienen de una Ducati 848, lo cual ya resulta curioso al estar acoplados a una modesta plataforma monocilíndrica. Los neumáticos Pirelli Diablo Rosso IV de gran agarre mantienen la moto bien pegada al suelo, mientras que la electrónica ‘Motogadget’ simplifica el puesto de conducción con interruptores compactos e instrumentación digital. Incluso cuenta con un asiento de TPU personalizado, porque se ve que, al diseñarla, lo hicieron con la idea de que esta moto cuente con soporte lumbar.
La botella de ‘nitro’ es la protagonista indiscutible de esta moto
No porque la Guerrilla 450 necesite desesperadamente potencia extra, sino porque el ‘nitro’ representa algo mucho más importante que cifras de HP o tiempos en el cuarto de milla. Representa la irresponsabilidad mecánica en su estado más puro. El óxido nitroso existe porque los seres humanos observaron la combustión interna y decidieron que no era lo suficientemente espectacular.

Por eso funciona esta moto. Debajo de la fibra de carbono forjada y la carrocería futurista se esconde una idea muy familiar. Es una moto construida por personas que nunca dejaron de amar las cosas extravagantes que les obsesionaban de niños. La diferencia es que ahora cuentan con herramientas de fabricación, software CAD y la habilidad suficiente para convertir esas fantasías en motocicletas funcionales.
Esos niños que miraron ‘Rápido y Furioso’ y jugaron al ‘Need For Speed Underground’ hoy se sienten orgullosos del trabajo que hicieron.


