KTM 390 Adventure R: probamos la nueva generación y estas son las diferencias con su antecesora
Tras 2.000 kilómetros con la KTM 390 Adventure R, comprobamos cuánto cambió frente a su antecesora y por qué ahora mira mucho más al off-road.lk

Cuando empecé a acumular kilómetros con la nueva KTM 390 Adventure R, hubo una pregunta que se repitió varias veces. En distintas paradas, usuarios de la anterior 390 Adventure se acercaron para preguntarme qué me había parecido la nueva generación.
Después de 2.000 kilómetros, tengo bastante claro que no estamos frente a una simple evolución estética. KTM modificó buena parte de la receta y, sobre todo, cambió el enfoque de la moto. La nueva R está mucho más orientada al uso fuera del asfalto.
La diferencia se entiende rápidamente cuando se comparan las cifras. La anterior 390 Adventure utilizaba un motor de 373,2 cc, con 44 CV y 37 Nm, mientras que la nueva incorpora el LC4c de 398,7 cc, con 44CV y 39 Nm. El incremento de torque no parece enorme sobre el papel, pero se percibe especialmente cuando se necesita respuesta a bajas revoluciones.
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Una transformación mucho más profunda en la parte ciclo
Acá aparece el cambio más importante. La anterior generación utilizaba ruedas de 19 pulgadas adelante y 17 atrás, mientras que la 390 Adventure R pasó a una configuración de 21 y 18 pulgadas, mucho más habitual en motos diseñadas para afrontar terrenos complicados. Además, la nueva utiliza llantas de rayos y neumáticos orientados al uso fuera de ruta.

También aumentaron considerablemente los recorridos de suspensión. La vieja 390 tenía 170 mm adelante y 177 mm atrás. La R actual llega a 230 mm en ambos trenes, con una horquilla WP APEX de 43 mm regulable en compresión y rebote. Atrás también cuenta con regulación de rebote y precarga.
En el terreno, esta diferencia es enorme. La rueda delantera de 21 pulgadas copia mejor las irregularidades y transmite más confianza cuando aparecen piedras, pozos, arena o huellas profundas. La mayor distancia libre al suelo también ayuda: pasó de 200 a 272 mm.
El chasis también es nuevo. KTM desarrolló una estructura basada en la plataforma de tercera generación de la marca y un subchasis trasero atornillado, pensado específicamente para soportar mejor el uso off-road. La distancia entre ejes pasó de 1.430 a 1.481 mm.
Más capaz fuera del asfalto, menos cómoda para viajar
Después de estos 2.000 kilómetros, acá aparece una de las diferencias que más fácilmente pude comprobar. La nueva 390 Adventure R es menos cómoda que su antecesora para viajar durante muchas horas.
La anterior tenía un planteo más rutero. Su asiento de dos piezas, las ruedas de 19/17 pulgadas y una suspensión con recorridos más contenidos hacían que se sintiera más natural para acumular kilómetros sobre asfalto. KTM incluso destacaba el confort durante todo el día entre sus características principales.
La R actual sacrifica parte de eso para ganar capacidad fuera de la ruta. El asiento está a 870 mm, frente a los 855 mm de la anterior, y la postura, las suspensiones largas y el conjunto de ruedas transmiten una sensación mucho más cercana a una moto de enduro con equipamiento para viajar.
Eso no significa que sea mala para viajar. De hecho, puedo destavar su capacidad rutera y la protección aerodinámica. Pero, mi sensación es que la nueva R prioriza claramente el terreno complicado por encima del confort de largas tiradas de asfalto.
En curvas es una moto para divertirse
Curiosamente, ese enfoque más off-road no perjudica su comportamiento en ruta. En caminos revirados, la 390 Adventure R me resultó sumamente divertida.
El nuevo chasis, el bajo peso y la respuesta del motor hacen que sea muy fácil cambiar de dirección. La anterior ya tenía una de las mejores relaciones entre peso y prestaciones de su categoría, pero la nueva consigue una sensación todavía más cercana a una moto deportiva cuando aparecen curvas enlazadas.
El motor de 399 cc tampoco se limita a entregar fuerza abajo. Es un monocilíndrico que puede estirar bastante y mantiene buenas prestaciones cuando se lo lleva alto de vueltas. Pero es en la salida de las curvas lentas y sobre superficies de baja adherencia donde sus 39 Nm adquieren especial importancia.
Donde realmente cambia todo: el off-road
Si tuviera que explicar en una sola frase qué diferencia encontré después de estos 2.000 kilómetros, sería esta: la anterior 390 Adventure era una trail que podía hacer off-road; la 390 Adventure R está pensada para buscarlo.

Su bajo peso, las ruedas de 21/18 pulgadas, los 230 mm de recorrido y los 272 mm de despeje permiten meterse en lugares donde la generación anterior exigía bastante más cuidado. La moto se siente estrecha, controlable y fácil de mover cuando se circula parado sobre los estribos.
Y hay otro aspecto que me gustó especialmente: el motor. El torque disponible a bajas revoluciones permite avanzar con bastante control en terrenos lentos, especialmente cuando aparecen pendientes, piedras o superficies con poca adherencia.
Por eso, después de los kilómetros acumulados, mi respuesta a quienes me preguntaron por la comparación fue bastante sencilla. La nueva KTM 390 Adventure R perdió algo de comodidad rutera, pero ganó muchísimo en capacidad fuera del asfalto. Y para mí, ese es justamente el cambio que define a esta generación.


