La brutal moto de 173 HP que una marca americana creó y jamás venderá: mirá por qué
Buell presenta una variante ‘cafe racer’ basada en su moto Super Cruiser, con fibra de carbono que no fabricará para su venta.

Buell aprovechó un evento en un concesionario de Daytona para mostrar una versión muy especial de su conocida Super Cruiser: una ‘café racer’ radical, llena de fibra de carbono, que tiene una pinta espectacular. La mala noticia es que, por mucho dinero que tengas, no va a llegar a los concesionarios. La moto se diseñó como un prototipo único, una moto conceptual, y sirve para demostrar de lo que es capaz el chasis de este modelo.
El desafío de los ingenieros era ver cómo se comportaba y respondía la estructura de su moto actual, la Super Cruiser, al modificar la posición de manejo y agregarle mucha agresividad mediante modificaciones técnicas y estéticas.
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Así es mecánicamente esta Buell Super Cruiser ‘Café Racer’
El corazón de la moto sigue siendo el mismo. El motor de dos cilindros en V con 173 HP de potencia no cambia, y tampoco lo hacen el chasis ni el basculante que lleva la moto de serie.
Donde incorporaron las modificaciones esta en cómo te sientas en la moto. quitaron el manillar alto y colocaron unos semimanillares que te obligan a inclinarte hacia delante, cargando mucho más peso en la rueda delantera para entrar mejor en las curvas, generar agarre adelante y que la moto se maneje mejor.

Buell recuperó su famoso disco de freno perimetral. Este sistema, que es una de las grandes señas de identidad de la marca, coloca el disco gigante en el borde exterior de la llanta en lugar de en el centro. Esto reduce el peso y mejora la frenada, y en esta oportunidad viene acompañado por una pinza de freno de color rojo con ocho pistones, que además le agrega un toque estético que la hace ver impresionante.
Para que la moto se comporte como una verdadera deportiva de circuito, los ingenieros trabajaron en las suspensiones y realziaron modificaciones al modelo original. Esta moto modificada lleva unos componentes Öhlins de carreras que tienen menos recorrido para que la respuesta sea más firme.
En cuanto a los radiadores laterales, tuvieron que modificarlos, usando el sistema de la Hammerhead 1190, porque al bajar tanto la parte delantera la rueda se habría chocado con el radiador normal al frenar fuerte.
En el apartado estético, podemos decir que es una moto pensada al detalle. La zona superior lleva un acabado de carbono muy llamativo y un tapón del tanque de combustible hecho a medida. En el frontal mantiene el pequeño parabrisas de la marca Memphis Shades, pero ahora cuenta con un faro de la firma Baja Designs que le da un aire mucho más moderno.

Esta ‘café racer’ monta neumáticos slick de carreras y un escape especial de la marca Square One. Los propios mecánicos que la fabricaron admiten que el sonido es rotundo y ruidoso, algo que pega bastante con la imagen que buscaron generar con esta modificación.
Una moto que no se va a poder comprar
Desde el mismo momento que la moto se presentó en Daytona, los seguidores de la marca empezaron a averiguar para poder adquirir una, pero la respuesta de Buell fue rápida y directa para evitar falsas esperanzas entre sus clientes. No hay planes de llevar este modelo a la cadena de montaje ni este año ni más adelante.
Un portavoz de la propia compañía lo definió así: «Estas son nuestras personalizaciones que estamos haciendo para la fábrica». El mismo representante se encargó de confirmar que no tienen ninguna intención de comercializarla, agregando que «no vamos a fabricar estas motos como modelos de producción».
La idea de Buell es que esta moto sirva de inspiración. Quieren que los compradores de una Super Cruiser vean que su plataforma es muy versátil y que se puede transformar en casi cualquier cosa, desde una ‘café racer’ como esta hasta una moto touring para largas distancias.


