La NX650 «fea» de Honda: la trail de los 90 que hoy se convierte en la supermoto perfecta
El apodo que recibe este tipo de motor en inglés lo dice todo: thumper, por el sonido sordo y seco que genera cada explosión.

El motor monocilíndrico de 644 cc que Honda fabricó entre 1988 y 2003 para la NX650 Dominator se convirtió en la base de una nueva generación de motos artesanales. Los talleres custom lo eligen para construir supermotos, scramblers y flat tracks. El último ejemplo es una NX650 que HB-Custom desarmó pieza por pieza en el norte de Alemania.
La trail que le plantó cara a Yamaha y Suzuki
Cuando Honda presentó la NX650 Dominator en 1988, la marca ya tenía un nombre hecho en el off-road con la XR600. Pero la XR era una moto de competición, con una puesta a punto exigente para usar en la calle. La Dominator tomó ese motor y lo puso en un chasis más callejero, con arranque eléctrico —un lujo para la época—, tablero completo y un carenado que envolvía la cabeza de la moto.

La estética no fue su fuerte. La Dominator resultaba rara hasta para los estándares de los 90, con esa carrocería de plástico y una postura que no terminaba de ser trail ni calle. Pero Honda acertó donde tenía que acertar: el motor.
Ese monocilíndrico de 644 cc con culata RFVC de cuatro válvulas entregaba cerca de 40 CV y un torque generoso a bajas vueltas. Era simple, confiable y sonaba como un martillo neumático. En inglés le dicen thumper: un golpe por explosión, un carácter que no tiene ningún bicilíndrico.
En la Argentina, la NX650 se ganó un lugar entre los que querían viajar sin pagar el precio de una BMW. Le tocó pelear contra la Yamaha XT 600 y la Suzuki DR 650. Las tres formaron la trilogía de trail de media cilindrada que dominó las rutas latinoamericanas durante los 90.
La NX650 que HB-Custom desarmó por completo

Cuando Honda cortó la producción en 2003, las NX650 empezaron a dormir en los garajes. El mercado se olvidó de ellas durante un tiempo, pero la escena custom las encontró de nuevo. HB-Custom es el taller de Holger Breuer, un electricista de Husum, en el norte de Alemania, que pasó de hacer motos propias como pasatiempo a tener una agenda repleta.
La NX650 que terminó hace poco resume su manera de trabajar. La base llegó gastada, como suelen llegar las Dominator que eligen los constructores. Breuer la desarmó entera y se puso con lo primero: el motor. Pistón, aros, válvulas, cadena de distribución y todo lo que el paso de los años castiga se renovó para que el monocilíndrico quede como nuevo por dentro.
La parte entretenida llegó cuando tocó mejorar la respuesta. El carburador Keihin CV original, de reacción suave, salió para dejar su lugar a un Mikuni TM40 de slide plana, acompañado por un filtro K&N. La diferencia se nota en la muñeca: el Mikuni responde directo al acelerador y hace que el motor se sienta más vivo. Es el cambio más efectivo que se le puede hacer a una NX650 sin tocar la cilindrada.

El escape tampoco quedó de serie. HB-Custom fabricó un sistema en acero inoxidable con silenciador LeoVince montado en posición baja. Ese detalle modifica toda la silueta: la NX650 deja de parecer una trail de viaje y adopta una postura más urbana, más contenida.
Las cubiertas Bridgestone AX41, de uso mixto, completan el conjunto. Con esas ruedas, la moto no es una supermoto de pista con llantas de 17 pulgadas, pero se mueve en la ciudad con una liviandad que la original no tenía, y todavía conserva la posibilidad de pisar tierra.
Por qué los talleres la eligen como base
La explicación es simple: la NX650 tiene una de las mecánicas más nobles que fabricó Japón. El chasis de acero aguanta, el motor se desarma con herramientas básicas y los repuestos se consiguen porque ese propulsor derivaba de la XR600 y se usó en otras Honda de la época. Para un constructor, es la mejor carta de presentación: una moto que se puede usar todos los días.
Además, la Dominator no tuvo reemplazo directo. Honda la fabricó durante quince años, la discontinuó en 2003 y nunca volvió a ofrecer algo similar. En los Estados Unidos la XR650L siguió en el catálogo, pero no se comercializó de forma oficial en la Argentina. Así que la Dominator quedó como una foto de época: una trail de los 90 a la que el paso del tiempo no le sacó vigencia mecánica.
La base cambió poco entre la primera versión de 1988 y la última de 2003. Honda tocó la estética y algunos detalles, pero mantuvo la misma fórmula de 644 cc con arranque eléctrico. Para un taller, eso significa que da igual si la moto donante es de 1989 o de 2002: el trabajo es el mismo.
El lugar de la NX650 en la Argentina
La Dominator todavía tiene su lugar en el mercado argentino de usados. Se la sigue viendo en encuentros de motos clásicas y en los grupos de viajeros que la eligen por confiabilidad. Pero las unidades en buen estado son cada vez más difíciles de encontrar. El que tiene una NX650 andando no tiene apuro por venderla.
Hoy, a ese usuario histórico se le sumaron los que buscan una base para un proyecto custom. Esa demanda convive con un parque que se reduce: los ejemplares que quedaron en buen estado se cuentan con los dedos de la mano.
En el taller de Husum ya hay otra NX650 esperando el mismo tratamiento.

