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Opinión: esta Honda es una gran opción compra como moto usada, pero hay un problema con su precio

Analizamos el precio de esta Honda en el mercado del usado: ¿vale lo que cuesta?

Honda CB500F

La Honda CB500F es una de esas motos que, con el paso de los años, logró consolidar una reputación sólida en el mercado argentino. Confiable, equilibrada y fácil de usar, siempre fue una opción lógica para quienes buscaban dar un salto de calidad dentro del segmento mediano. El problema es que hoy, como moto usada, su principal obstáculo no es técnico ni dinámico: es su precio.

En nuestro país, la CB500F comenzó a venderse alrededor de 2017 o 2018, en un momento en el que el segmento naked mediano todavía no estaba tan poblado como ahora. Esa primera generación se mantuvo prácticamente sin cambios hasta 2020, con algunas unidades 2021, pero sin recibir la actualización que sí llegó a otros mercados, donde el modelo sumó horquilla invertida, luces full LED y un lavado de cara general. Esa evolución nunca aterrizó en Argentina.

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El resultado fue un bache de casi cuatro años en la línea de tiempo de la familia CB500: mientras el resto del mundo ya avanzaba, el mercado local se quedó con la versión anterior hasta que, recién en 2025, Honda lanzó la nueva CB500 Hornet, que vino a reemplazar oficialmente a la F y a poner al modelo nuevamente en sintonía con sus competidoras.

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¿Vale la pena la Honda CB500F como moto usada?

Habiendo probado la CB500F en su lanzamiento, allá por 2018, la sensación era clara: para su segmento, era una moto muy completa. En ciudad se movía con soltura, en ruta era suficiente incluso sin carenado y, en general, ofrecía un equilibrio difícil de igualar. En ese momento no había tantas rivales directas y eso jugaba a su favor.

Honda CB500F 13

Sin embargo, incluso entonces, ya aparecían algunos signos de interrogación: ¿por qué una moto que no se posicionaba como accesible no ofrecía ciertos elementos que empezaban a ser habituales?

Aun así, la CB500F fue y sigue siendo una moto muy lograda. El problema aparece cuando se la analiza desde la lógica del mercado del usado actual. Hoy es posible encontrar unidades entre 2017 y 2021 con una amplia dispersión de precios, estados y kilometrajes. Pero hay un patrón que se repite: las motos en buen estado, con menos de 20.000 o 30.000 kilómetros, suelen superar los 9.000 dólares. Y ahí es donde la ecuación empieza a desarmarse.

Si se toma como referencia el mercado actual, la comparación se vuelve inevitable. La CB500 Hornet nueva se vende alrededor de los 12.000 dólares y, aunque sigue siendo más cara que muchas de sus rivales, al menos ofrece un paquete tecnológico más acorde: control de tracción, ABS, faros LED, instrumental moderno y una presentación general más actualizada. De hecho, en un repaso reciente de motos 0 km de menos de 50 caballos que entran en un presupuesto de 10.000 dólares, prácticamente todas las opciones del segmento estaban incluidas… menos la Hornet.

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Esto deja en evidencia que el problema no es nuevo: la familia CB500 siempre fue más costosa que la media. Pero eso no termina de justificar que una unidad de 2018 o 2019, con varios años encima y sin el equipamiento que hoy se considera estándar, se ofrezca a valores tan cercanos a motos nuevas que brindan más tecnología y, sobre todo, el respaldo de ser 0 km.

Honda CB500F 20

El paralelismo más directo es con la Kawasaki Z500, que en su versión base ronda valores similares a los de una CB500F usada en buen estado. Y aunque ambas comparten algunas críticas, como la falta de horquilla invertida, la diferencia es que una es nueva y la otra ya tiene varios años de uso. A eso se suman opciones como la KTM 390 Duke o incluso la nueva Aprilia Tuono 457, que se mueven en un rango de precios parecido y elevan aún más el nivel de exigencia del segmento.

Por eso, la sensación es que la Honda CB500F es uno de esos modelos que todavía no terminó de acomodar su valor en el mercado del usado. Parte de la explicación está, sin dudas, en el peso de la marca: Honda tiene un nivel de reventa altísimo en Argentina, y eso se paga. La confianza que genera el «ala dorada» hace que muchos usuarios estén dispuestos a pedir -y a veces pagar- un poco más. Pero incluso entendiendo ese contexto, los valores actuales resultan difíciles de justificar.

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Como conclusión, la Honda CB500F sigue siendo una moto muy completa, divertida, lógica y, sobre todo, extremadamente confiable. Es una moto que cumple y que nunca defrauda en el uso diario. Pero si estás evaluando comprar una usada a precios cercanos o superiores a los 9.000 dólares, la recomendación es clara: mirá con atención el mercado 0 km. Hoy hay alternativas con prestaciones muy similares, mejor equipamiento y, en algunos casos, incluso más baratas. Y eso, en el contexto actual, pesa más que nunca.