noticias |

¿Por qué una Honda CX500 de calle terminó derrapando en óvalos de tierra?

Verstijnen no sólo construyó la moto: también es dealer de suspensiones YSS, una marca aftermarket de amortiguadores muy usada en motos de competición y preparaciones artesanales.

¿Por qué una Honda CX500 de calle terminó derrapando en óvalos de tierra?

Seis años tardó Bart Verstijnen en girar 90 grados un motor de Honda CX500, reemplazar el cardán por cadena y dejar lista una Honda CX500 Flat Tracker que replica la idea que Honda probó en 1979 y abandonó. El resultado no es una restauración: es una moto de carreras construida desde cero alrededor de un V-twin refrigerado por agua que, de fábrica, nunca estuvo pensado para derrapar en un óvalo de tierra.

Verstijnen tampoco es un improvisado. Mecánico industrial freelance y dealer de suspensiones YSS en Países Bajos, ya había armado una flat tracker con chasis Knight Racing y motor Honda XR600. Pero quería algo más raro: una CX500 de calle convertida en una réplica del prototipo que Honda llevó al flat track americano a fines de los 70. Le dedicó seis años de desarrollo.

El motor que Honda giró una sola vez

La Honda CX500 nació en 1978 como una naked robusta, más pensada para rutear que para competir. Su motor era un V-twin a 80 grados de 498 cc, con cigüeñal longitudinal (en el sentido de la marcha) y transmisión por cardán. Esa configuración, poco habitual en Honda y más parecida a una Moto Guzzi que a las japonesas de la época, era cómoda para la calle, pero un problema para una flat tracker.

 

Las motos, directo en tu teléfono

Marcá a La Moto como fuente preferida. Un toque, gratis, y te aparecemos primero.

Seguir en Google

por qu una honda cx500 de calle termin

En 1979 Honda experimentó con la base de la CX500 para el flat track americano. El prototipo de fábrica giró el motor 90 grados para dejarlo transversal, reemplazó el cardán por cadena y lo montó en un chasis de carreras de óvalo. Jeff Haney lo pilotó, pero el proyecto no se convirtió en un arma dominante. Quedó como una rareza de ingeniería que después derivó en la Honda NS750.

Imagen relacionadaTe puede interesar:Esta moto 110 cc también se renovó para competir con Honda y Yamaha

Esa rareza es la que Verstijnen decidió reconstruir. No para un museo: para correrla en clases vintage europeas que admiten motos fabricadas hasta 1979.

De cardán a cadena: la conversión clave

En la CX500 de calle el cigüeñal va longitudinal, con el cardán saliendo hacia la rueda trasera. Para replicar el prototipo, Verstijnen tuvo que girar el motor 90 grados dentro del chasis, hasta dejarlo transversal. Eso cambia por completo la disposición de la moto y facilita la salida por cadena hacia un piñón convencional.

La conversión no es un simple cambio de soportes. Implica rehacer anclajes, alinear la salida del motor con la rueda trasera y reemplazar todo el sistema de transmisión. Donde antes había un cardán, práctico en ruta pero pesado y poco versátil para competición, ahora hay una cadena que permite cambiar relaciones y mejora el comportamiento en tierra.

por qu una honda cx500 de calle termin

El resultado es una preparación artesanal con soldaduras y soportes hechos a medida. Todo el proyecto demandó seis años de trabajo, desde la idea inicial hasta la moto terminada.

El prototipo olvidado que inspiró la réplica

La historia de la CX500 de flat track es una de esas ramas raras del catálogo japonés. Honda quiso probar suerte en los óvalos americanos con una base de calle y terminó creando una moto experimental que no se vendió al público. El prototipo de 1979, con el motor girado y transmisión por cadena, marcó el desarrollo de la NS750, pero la CX500 de competición quedó en un limbo.

Para las clases vintage europeas, ese limbo es una oportunidad. Al admitir motos fabricadas hasta 1979, permiten inscribir réplicas como la de Verstijnen, que compiten con la configuración exacta que Honda probó y descartó. No es una interpretación libre: es la puesta a punto de una idea que quedó a mitad de camino.

Suspensiones YSS y puesta a punto artesanal

Verstijnen no sólo construyó la moto: también es dealer de suspensiones YSS, una marca aftermarket de amortiguadores muy usada en motos de competición y preparaciones artesanales. Eso le dio acceso a componentes de suspensión específicos para una flat tracker que tiene que absorber los saltos y derrapes de un óvalo de tierra.

El chasis, los soportes y la integración del motor girado muestran un trabajo de taller minucioso. La moto no busca ser la más potente de la grilla: busca revivir una configuración que Honda probó una sola vez y que casi nadie se animó a replicar.

Qué es el flat track y por qué crece en Europa

El flat track es una modalidad de carreras en óvalos de tierra, con derrapes controlados y mucha aceleración lateral. Nació en Estados Unidos y tiene una escena vintage cada vez más fuerte en Europa, donde las motos japonesas de los 70 encontraron un nuevo circuito de culto.

En ese contexto, una CX500 flat tracker no es una rareza de colección: es una máquina de competición elegible para categorías que valoran la ingeniería de época y las conversiones bien hechas. La moto de Verstijnen cumple con ambas.

Una idea que Honda dejó a mitad de camino

Honda giró una vez el motor de la CX500 y después archivó la idea. Seis años de trabajo alcanzaron para volver a ponerla en pista, con cadena en lugar de cardán y la geometría de una flat tracker real. El V-twin refrigerado por agua no era el candidato obvio para el óvalo, y justamente por eso la conversión tiene más mérito.

La CX500 flat tracker de Bart Verstijnen es la prueba de que algunas motos que no llegaron a la gloria oficial pueden tener una segunda vida en las pistas vintage. Y esta, en particular, nació de una idea que Honda no se animó a hacer ganar.