Yamaha Crypton Finn: primeras sensaciones con una 110 que apuesta por el equipamiento
Analizamos la nueva Yamaha Crypton Finn después de la primera toma de contacto: ¿puede ser la mejor del segmento?
En un segmento históricamente enfocado en la practicidad, las últimas novedades muestran que las cub 110 también pueden ofrecer algo más. La nueva Yamaha Crypton Finn combina calidad percibida, inyección electrónica y equipamiento pensado para el uso diario.
En las últimas semanas, el segmento de las cub 110 recibió novedades de Honda, Gilera y Motomel, con productos que buscan diferenciarse de una propuesta tradicionalmente orientada casi exclusivamente a la practicidad. La Yamaha Crypton Finn se suma a esa tendencia con una receta que prioriza tanto la facilidad de uso como determinados detalles de equipamiento.
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Yamaha Crypton Finn: primeras sensaciones
Una de las primeras cosas que se perciben al subir es la calidad general de la moto. La Crypton Finn transmite una sensación superior a la habitual dentro del segmento y eso también se refleja en su funcionamiento. El motor monocilíndrico de 114 cc, cuatro tiempos y refrigerado por aire entrega una respuesta suave, mientras que la caja de cuatro velocidades resulta sencilla de utilizar.

La transmisión es de engranajes constantes y cuenta con embrague húmedo centrífugo de zapatas y multidisco, una solución pensada para simplificar la utilización cotidiana. En marcha, una de sus principales virtudes es que prácticamente no aparecen tironeos entre los cambios, algo especialmente valorable en una moto destinada al tránsito urbano.
Otro punto interesante es el sistema de frenado. Personalmente, el poder de detención es uno de los aspectos que menos me convencen en buena parte de las 110 del mercado. En la Crypton Finn, el sistema UBS (United Brake System) me pareció uno de los mejores del segmento.
La moto combina disco hidráulico en el tren delantero y tambor mecánico atrás, mientras que el sistema UBS distribuye la frenada para conseguir una respuesta más equilibrada.
Equipamiento pensado para el uso cotidiano
La Crypton Finn también busca diferenciarse con pequeños elementos que terminan teniendo importancia cuando la moto se utiliza todos los días. El faro principal LED, el gancho ubicado en la parte interior del escudo para colocar bolsas, la pequeña guantera y la toma de carga de 12V son soluciones sencillas, pero hablan de una moto pensada para acompañar al usuario en sus desplazamientos diarios.
A eso se suman los neumáticos Maxxis, una marca que representa un interesante diferencial dentro de este segmento. El rodado está compuesto por cubiertas 70/90-17 adelante y 80/90-17 atrás, ambas de tipo tube type.
Uno de los principales argumentos técnicos de la Crypton Finn es su inyección electrónica de combustible, una solución que Yamaha destaca como diferencial dentro de las 110. El motor utiliza encendido TCI y dispone tanto de arranque eléctrico como de pedal, una combinación que aporta tranquilidad cuando las condiciones no son ideales.

Todavía no contamos con cifras propias de consumo, ya que será necesario realizar una prueba completa para obtener nuestros registros. Desde Yamaha, sin embargo, señalaron que en condiciones ideales lograron alcanzar 60 kilómetros con un litro de nafta. La cifra deberá ser contrastada en condiciones reales, aunque la inyección electrónica podría marcar una diferencia en materia de autonomía frente a otras propuestas del segmento.
En términos de dimensiones, la Crypton Finn tiene 1.915 mm de largo, 710 mm de ancho y 1.100 mm de alto, con una distancia entre ejes de 1.235 mm. El peso en orden de marcha es de 100 kilos y el tanque tiene una capacidad de 3,9 litros.
Hay, además, un dato comercial que permite entender la confianza que Yamaha tiene en este producto. En apenas tres meses, la marca vendió 1.000 planes de ahorro de la Crypton Finn. Y esa confianza también se refleja en la garantía: ofrece cinco años, una cobertura inédita dentro de uno de los segmentos más importantes del mercado argentino.


