Así se puede transformar una naked de KTM en una auténtica deportiva
Un desarrollo de la empresa alemana Krämer Motorcycles permite convertir la gama Super Duke de KTM en una moto lista para las pistas. Aunque no es nada barato.

Convertir una naked extrema en una moto verdaderamente eficaz para rodar en circuito nunca fue una tarea sencilla. La falta de protección aerodinámica y una ergonomía pensada para la calle solían ser límites difíciles de superar.
Sin embargo, Krämer Motorcycles encontró una solución concreta para quienes buscan dar un paso más allá con la KTM Super Duke R, tanto en sus versiones 1290 fabricadas desde 2020 como en la más reciente 1390 presentada en 2024.
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Cómo es el Super Duke Racing Kit para las naked de KTM
El nuevo Super Duke Racing Kit propone un cambio total en la filosofía de estas motos. No se trata de una preparación parcial, sino de una reconversión profunda que afecta estética, ergonomía y distribución de masas, sin alterar la base mecánica original.
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El cambio más evidente aparece en el apartado visual. El kit elimina por completo el concepto naked y lo reemplaza por un carenado integral fabricado en fibra de vidrio reforzada con Carbono-Kevlar. La silueta resultante recuerda a los desarrollos de circuito de la propia Krämer, como la GP2-890R, e incluso evoca a las RC16 que la marca utilizó en MotoGP en temporadas anteriores. La protección aerodinámica pasa a ser total, con una cúpula alta pensada para esconderse en las rectas y reducir la fatiga a alta velocidad.

La posición de manejo también cambia de manera drástica. El manillar ancho y la postura erguida dejan paso a una tija superior mecanizada mediante CNC y a semimanillares de competición. Este nuevo conjunto obliga al piloto a cargar peso sobre el tren delantero, adoptar una postura más agresiva y pilotar con una lógica completamente distinta, alineada con el uso en pista y la búsqueda del mejor tiempo por vuelta.
Uno de los aspectos técnicos más destacados del kit está en la reubicación del tanque. Krämer traslada el depósito a la parte trasera de la moto, una solución que la firma alemana viene utilizando desde hace años en sus propios modelos de circuito. El nuevo tanque, con capacidad para 22 litros, está fabricado en XPE, un plástico ultrarresistente, y cumple a la vez la función de colín y subchasis.
Este cambio permite una mejor centralización de masas, algo clave en frenadas exigentes y en cambios rápidos de dirección. Además, libera el espacio donde se ubicaba el depósito convencional, que ahora se utiliza para alojar y proteger toda la electrónica de la moto. Esa zona queda cubierta por una pieza que simula el tanque tradicional, manteniendo una apariencia familiar pese a la profunda transformación técnica.

El enfoque de circuito se refuerza con múltiples posibilidades de regulación. La altura del asiento puede variarse en 20 milímetros, y también es posible modificar el grosor de la espuma. A esto se suman estriberas retrasadas regulables, fundamentales para mejorar el apoyo del piloto, permitir mayores ángulos de inclinación y optimizar el control en aceleración.
El precio del Super Duke Racing Kit es de 6.990 euros, con IVA incluido. Krämer suministra todas las piezas necesarias, quedando el montaje a cargo del usuario o de un taller especializado. Una inversión considerable, aunque sensiblemente menor a la de adquirir una moto de carreras desde cero

