Honda GLH 150 con casi 50.000 kilómetros: ¿sigue siendo confiable?
Una de las motos más queridas de Honda bajo la lupa: ¿Es buena opción de compra entre las usadas?

Es bastante común salir a la calle y cruzarnos con una Honda GLH 150. Elegida como medio de transporte o herramienta de trabajo, es actualmente una de las motos más populares.
Cuando fue lanzada en 2021 para reemplazar a la CG Titán, al principio le costó un poco lograr la aceptación del público. El diseño no ayudaba mucho y por otra parte la CG era (y es) palabra sagrada en el segmento de las 150 de calle. Con el tiempo logró consolidarse como una de las referentes de su segmento y ya tuvo su primera actualización.
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Esta moto de estilo urbano se destaca por su maniobrabilidad, ergonomía y consumo de combustible. Pero, ¿qué tal cuando está por llegar a los 50.000 kilómetros? ¿Sigue manteniendo las propiedades que la hacen atractiva como 0 kilómetro? ¿Es una buena opción para comprarla usada? Para responder estos interrogantes analizamos una GLH del año 2021 con 46.000 kilómetros.
Honda GLH 150: Confiabilidad
Una de las razones por las que algunos eligen pagar un poco más por un producto de características y prestaciones similares que otro más barato es por la marca. En muchos casos eso es sinónimo de respaldo. Y Honda tiene esa fama bien ganada. Si bien un motor de 46.000 kilómetros todavía tiene mucho camino por recorrer, ya tiene un grado de madurez en el que se puede percibir si es confiable o no.

El motor que equipa a la GLH 150 no trae problemas. A lo largo de los 46.000 kilómetros solamente requirió el mantenimiento que especifica el manual de usuario.
Es clave controlar el aceite y hacer los reemplazos del lubricante con la frecuencia que pide el fabricante. En el caso de la GLH, el primero es a los 1.000 kilómetros, luego a los 4.000 y los siguientes cada 4.000. Lleva aceite 10w 30, que en un uso exigente en el tránsito y la mayor parte del tiempo en el límite de la zona donde arranca el rojo en el tacómetro, es necesario rellenar a los 2.000 kilómetros del cambio. Algunos optan por poner un 10w40, un aceite un poco más viscoso, sobre todo en verano para evitar ese consumo.
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Otro punto básico del mantenimiento en una moto es la transmisión. La cadena que viene de fábrica es necesaria ajustarla cada 800 kilómetros en promedio, limpiarla y lubricarla. A los 16.000 toca reemplazarla. Lo sorprendente es que una alternativa de marca genérica tiene más durabilidad en mantener la tensión como también en la ida útil. El segundo reemplazo se hizo a los 36.000 km, con ajustes cada 1.000 en promedio.
Lo único que fue necesario hacer, que tampoco es algo fuera de lo normal, fue regular la luz de válvulas a los 8.000 kilómetros y de nuevo a los 30.000, momento en el que también se reemplazó la bujía.
Rendimiento
El consumo de combustible es uno de los puntos fuertes de la “Gaucha”. Con un litro de nafta hace en promedio 40 kilómetros, con un estilo de manejo exigente y siempre en torno a las 8.000 rpm, donde está la máxima potencia de esta moto (12,2 hp). En los mejores casos el promedio de consumo dio 42km/l. Así, con el tanque de 10,2 litros, la autonomía real es de unos 360 kilómetros y el límite antes de quedarse sin nafta estaría en torno a los 400.
La GLH desarrolla una velocidad máxima en torno a los 115 km/h de tablero y con viento a favor. La velocidad crucero está en torno a los 80-85 km/h, a un régimen de 7.000 rpm. A ocho mil vueltas todavía viaja bien, a una velocidad de 95 km/h.

La relación es corta y está pensada para ir con carga. Muchos eligen cambiarla por un piñón con un diente más. Pero la salida que tiene de abajo la relación original no tiene desperdicio, de hecho hacen que un producto estrictamente funcional tenga un costado un poco más divertido.
Otra virtud de la moto es que a pesar de ser monocilindrica, no desarrolla vibraciones. Quizás es un poco liviana y sensible al viento cruzado.
Robustez
La GLH es una moto robusta. Está hecha para aguantar. A lo largo de 46.000 km agarró todo tipo de baches, pozos y lomos de burro. A veces despacio, otras en velocidad. Las llantas resistieron bien los embates. Las suspensiones hacen bien su trabajo, aunque la delantera hizo tope más de una vez.
La sencillez de la Gaucha, sumado a que es una moto bien armada, logró que resistiera también a más de una caída estando parada. Cuando toca el piso, lo hace con los pedalines, la punta del manillar y como mucho el embellecedor del escape. No tiene nada que se pueda romper fácil.
Maniobrabilidad y confort
Sin ofrecer mucho, pero con pocas cosas muy bien logradas, la GLH 150 da una buena experiencia al andar. Esto tiene que ver con el diseño ergonómico de la posición de manejo, donde todo el cuerpo va relajado y los pesos bien distribuidos. Es difícil terminar cansado después de recorrer un trayecto largo con esta moto.
El asiento es mullido y muy resistente al uso. Después de cinco años y casi 50 mil kilómetros no marcas.
El chasis, sumado a las ruedas de 17” adelante y atrás y radio de giro generoso hacen que la GLH se mueva en el tránsito como pez en el agua. Nunca deja de sorprender la facilidad que tiene para moverse en espacios muy reducidos e infiltrarse en el tránsito.
Eso sí, las cubiertas que trae de serie, marca Cordial, son de lo peor que hay en el mercado. Patinan mucho en mojado, derrapan y chillan exageradamente al frenar en seco. También deslucen el andar de la moto. Eso sí, tienen tanto nylon que recién llegan a los testigos de desgaste a los 38.000 km. Al cambiarlas por un modelo de ciudad de una primera marca, el desempeño de la moto mejora notablemente. Para quien pueda, es aconsejable no esperar tanto para hacer el reemplazo, ya que la GLH no tiene frenos ABS y los frenos responden de manera impecable a lo que el conductor pide. La nueva actualización viene con sistema CBS, pero no es lo mismo.
En conclusión, la Honda GLH150 es una muy buena opción ya sea para resolver la movilidad o para trabajar y sigue siéndolo también en el mercado de los usados. Al atractivo del rendimiento, el precio y la facilidad para manejarla se suma la confiabilidad de su funcionamiento. La clave está en no descuidar el nivel de aceite del motor ni los tiempo de mantenimiento que indica el manual.


