Una adventure de 800 cc suelta en la ciudad: ¿vale la pena una trail mediana como moto de todos los días?
¿Una adventure de 800 cc sirve para el uso diario? Analizamos sus ventajas y desventajas en la ciudad, desde el consumo hasta el confort y manejo.

El segmento adventure no para de crecer. Con más modelos y marcas, las trail medianas y grandes hoy son parte del paisaje urbano. Y muchas de ellas quizás todavía no conocen la ruta o la tierra. Otras se mueven en los dos mundos, como moto de todos los días y también para viajar.
Siempre hay una moto ideal para cada situación pero no siempre se puede tener más de una moto. Entonces el dilema de muchos gira en torno a cumplir el deseo aspiracional de esa japonesa de 700 cc diseñada para trepar montañas y terminar todos los días arrancando y parando en cada semáforo, o ir por algo bien urbano y mandar a hibernar al bichito aventurero.
A veces, es el corazón el que termina decidiendo. Pero si no, vale la pena analizar cuáles son las ventajas y desventajas de usar una adventure en una ciudad como Buenos Aires.
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Consumo y autonomía
El consumo de una moto tipo adventure no es un aspecto problemático hoy. Si bien el mayor jugo de estos motores se saca a velocidad crucero en la ruta, hoy la gran mayoría de las motos medianas que hay en el mercado equipan distintos mapeos de motor orientados al tipo de conducción que vamos a desarrollar. Y el modo urbano, calle o económico es uno de ellos.

El mayor beneficio en este punto viene por el lado de la autonomía. En general, nos encontramos con tanques de 16 litros para arriba, en algunos casos de 20 o más. Esto se traduce en más tiempo entre cada visita a una estación de servicio, en comparación con una naked.
Aerodinamia
La aerodinamia es uno de los ítems con mayor contraste entre una moto adventure y el resto de los segmentos.
Si bien nos encontramos con vehículos de mayor tamaño, altura y con líneas menos pisteras que una naked o una deportiva, las marcas avanzaron mucho en el diseño para que la experiencia de manejo en un viaje de muchas horas sea confortable. Y eso se aprovecha también en la ciudad a la hora de agarrar un tramo de autopista o un día de mucho viento.
Los carenados, parabrisas y deflectores que equipan juegan a favor nuestro. No vamos a sentir tanto los cambios de condiciones con respecto a una moto más urbana, donde el viento y la lluvia impactan directamente en nuestro cuerpo. Así, un viaje diario de 40 minutos puede resultar menos cansador en una adventure que en una moto con menos tecnología para desviar el aire.
Maniobrabilidad y confort de marcha
El peso y la altura pueden jugar a nuestro favor o en contra dependiendo de muchos factores. Para una persona de más de 1,80 metros, las adventure con buena distancia entre el asiento y el piso pueden ser una solución para viajar más cómodos. Y un problema para alguien de baja estatura. A la vez, una moto más pesada puede aumentar la fatiga, sobre todo en calles muy trabadas.

De todos modos, una posición de manejo más alta en el tránsito permite ver por encima de los autos y se traduce en una mayor capacidad de anticipación a lo que sucede adelante.
Y la robustez, como también el mayor peso, redunda en una sensación de mayor aplomo y resistencia para aguantar los pozos, reductores de velocidad y lomos de burro que hay en nuestras calles.
Comportamiento dinámico
En cuanto a las suspensiones y los frenos, quizás acá es donde haya mayor diferencia en la puesta a punto para la que está pensada una moto adventure con el uso en ciudad.
El movimiento de los amortiguadores de mayor recorrido se va a sentir más a la hora de acelerar y frenar. Y con respecto a este último punto, la frenada puede ser menos precisa o demandar una mayor cantidad de metros para detenerse.
En ese sentido, los neumáticos también restan eficiencia en el desempeño, ya que muchas equipan semitacos, que son aptos para el asfalto pero no tan efectivos como los lisos, sobre todo en piso mojado.


