Cinco datos que no sabías de Luciano Benavides, el argentino campeón del Dakar 2026
El Dakar 2026 no se recordará solo por el “2 segundos”, sino por lo que ese número resume: constancia, navegación, presión y una carrera que se define cuando ya nadie tiene margen.

Por una diferencia mínima que ya quedó en la historia, Luciano Benavides se consagró campeón del Dakar 2026 en motos. El salteño de KTM cerró dos semanas de carrera al límite y se llevó el Touareg en una definición de película: ganó por apenas dos segundos, el margen más estrecho del que se tenga registro en la categoría.
La edición 2026 fue un Dakar de resistencia mental tanto como física. Con etapas largas, navegación exigente y una presión constante entre los de punta, el título terminó resolviéndose en los últimos kilómetros. Ricky Brabec, que llegaba con ventaja, cometió un error de navegación prácticamente sobre el final: una equivocación que lo sacó de la trazada correcta y le abrió a Benavides esa rendija mínima para dar vuelta el resultado.
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Con el festejo todavía fresco, la historia del nuevo campeón no se explica solo con velocidad. Hay contexto, decisiones y momentos de carrera que ayudan a entender por qué 2026 fue su año. Acá van cinco datos para mirar a Benavides más allá de la foto con el trofeo.
Ganó el Dakar por 2 segundos: la definición más cruel (y más épica)
No es un título “cómodo”: es el tipo de victoria que se mide en respiraciones. Benavides se quedó con el Dakar 2026 en motos por dos segundos, después de más de una docena de etapas y decenas de horas cronometradas donde cada decisión suma o resta. La clave fue el final: Brabec, que defendía el liderazgo, se equivocó de camino a muy pocos kilómetros de la meta.
En el rally raid, un giro mal leído del roadbook o una referencia tomada tarde puede costar minutos; acá costó un campeonato. Benavides, firme y sin regalar nada, capitalizó el momento y terminó levantando el trofeo por una diferencia microscópica.

El Dakar lo “eligió” antes: a los 13 años lo fue a ver pasar por Fiambalá
Hay pilotos que llegan al Dakar por tradición familiar, otros por carrera deportiva, y otros por una imagen que se te queda grabada. En el caso de Benavides, aparece una escena muy argentina: de adolescente fue a ver pasar el Dakar por Fiambalá, cuando el rally todavía cruzaba Sudamérica.
Tenía 13 años y ese primer contacto con el clima del bivouac, la arena y el ritmo de la carrera le marcó una ruta. Con el tiempo, lo que era admiración se convirtió en objetivo concreto: competir, terminar, ganar etapas y, finalmente, ser campeón. Ese recorrido le da otra lectura a su consagración: no es una casualidad de una temporada, sino una obsesión construida durante años.

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Aprendió a los golpes: debut con abandono, y crecimiento hasta consolidarse
La carrera de Benavides en el Dakar no fue una escalera prolija. Su debut incluyó un abandono tras una caída, y después llegaron años de evolución con resultados cada vez más sólidos. La progresión muestra lo que vale en esta disciplina: terminar, tomar ritmo, entender la navegación y gestionar el desgaste. Fue sumando experiencia, metiéndose en top 10 y ganando confianza en escenarios extremos.
También vivió otra cara del Dakar: volver a caerse, lastimarse y tener que cortar. Ese ida y vuelta entre golpes y aprendizajes lo forjó como piloto completo, más allá de la velocidad pura. Cuando en 2026 el título se jugó en segundos, no lo sostuvo un “día inspirado”, sino la madurez de quien ya pasó por todo.
2023 fue su salto grande: campeón mundial de Rally-Raid y confirmación internacional
Si hay un año que lo pone definitivamente en el mapa grande del off-road, es 2023. Además de ser protagonista en el Dakar, Benavides cerró la temporada coronándose campeón del mundo de Rally-Raid (W2RC), un título que exige regularidad y rendimiento en varias carreras durísimas, no solo un evento.
Ese campeonato funciona como respaldo perfecto para entender 2026: el salteño no ganó “de sorpresa”, venía con credenciales pesadas y con la experiencia de pelear definiciones ajustadas. En el W2RC, el trabajo de equipo, la lectura de carrera y la inteligencia para administrar riesgos valen tanto como acelerar. Y Benavides venía entrenado en ese libreto.

No llegó “perfecto” a 2026: lesiones, recuperación contrarreloj y cabeza fría
Otro dato que hace más grande la historia: Benavides encaró el Dakar 2026 con el cuerpo lejos de estar ideal. La información sobre sus lesiones previas y el esfuerzo de recuperación aparece en distintos relatos: problemas serios en la rodilla y otras molestias acumuladas que ponían en duda su largada, además de golpes durante la previa.
En un Dakar así, no alcanza con correr rápido un día: hay que sostenerlo dos semanas, dormir poco, cuidar la moto y tomar decisiones bajo fatiga. Ganar con condicionantes físicos no es romantizar el dolor; es entender que, a este nivel, la diferencia puede estar en la fortaleza mental para no salirse del plan cuando el cuerpo pasa factura. Y en 2026, Benavides sostuvo.



