La nueva Ariel Ace of Diamonds: 172 CV de pura adrenalina

La Ariel Ace of Diamonds no debería existir. Combina el V4 de 1237 cc de la Honda VFR1200 con un chasis de aluminio armado a mano en Somerset, Inglaterra. Entrega 172 CV, costaba 20.000 libras esterlinas y cada unidad se ensambla por encargo. Mientras Honda dejó morir ese motor en silencio, Ariel lo convirtió en una pieza de colección con mecánica japonesa.
La receta de Ariel: motor japonés, chasis artesanal
Ariel no desarrolló mecánica propia para esta moto. Fue directo al catálogo de Honda y eligió el V4 que la marca japonesa usaba en la VFR1200, su gran turismo deportivo. Con esa base, la firma británica construyó una moto con identidad propia alrededor de un motor confiable y probado.

La Ace of Diamonds es una variante de la Ace, la primera moto moderna de Ariel presentada en 2015. Toda la línea Ace usa ese mismo V4 de Honda, pero la versión Diamond se distingue por el nivel de terminación. El tanque tiene líneas más angulosas, el asiento es monoplaza y el chasis de aluminio pulido queda a la vista. No hay plásticos que tapen nada.
Ariel arma cada moto en su taller de Somerset con un alto grado de trabajo manual. No hay cadena de montaje convencional. La compañía produce alrededor de 100 vehículos por año entre autos y motos, y cada Ace of Diamonds se arma en semanas, no en minutos. La comprás por encargo y esperás. Es la diferencia entre comprar una herramienta afinada y comprar un objeto de colección con motor japonés.
El V4 que Honda dejó morir en silencio

Honda lanzó la VFR1200F en 2010 como su deportiva de alta gama. Ofrecía 1237 cc, unos 173 CV a 10.000 rpm y un par de 130 Nm. Fue de las primeras motos de producción en ofrecer airbag de serie, un lujo que en esa época era más común en autos que en dos ruedas. También incorporaba opción de cambio automático de doble embrague, un adelanto que Honda ya usaba en sus modelos de calle.
Pero la VFR1200 no encontró un público masivo. Honda la mantuvo pocos años y después la dejó morir en silencio. Ese V4 pasó a ser uno de esos motores excelentes que la industria deja de lado porque el mercado elige otras configuraciones. La mayoría de las deportivas usa bicilíndricos o cuatro cilindros en línea. Un V4 queda más corto, reparte mejor las masas y tiene un sonido que no se confunde con nada.
Ariel supo aprovechar ese hueco. Compró los motores de Honda, los ajustó y los puso en un chasis nuevo. No es un motor viejo ni agotado. Es un motor que Honda pensó para el turismo deportivo y que en la Ariel se destaca como pieza de colección. El dato de los 172 bhp lo difundió CAR magazine cuando mostró la Ace of Diamonds en noviembre de 2018, y en la práctica se lee como 172 CV.
La marca que nació en 1870 y resucitó con el Atom

Ariel no arrancó en los 2000. La marca nació en 1870 fabricando bicicletas en Inglaterra y pasó a las motos en 1902. En los años 30 se hizo famosa con la Square Four, una moto de cuatro cilindros en un bloque cuadrado que para la época era una locura técnica. Siguió activa hasta 1970, cuando la empresa quebró y la marca desapareció.
El renacimiento llegó a fines de los 90 de la mano de Simon Saunders, un ingeniero británico que fundó Ariel Motor Company y desarrolló el Atom: un auto sin puertas ni techo que parece un kart de la NASA. Esa obsesión por lo liviano y lo esencial se trasladó a las motos en 2015 con la Ace.
La Ace of Diamonds de 2018 es la evolución de esa receta. Mismo concepto, mejor terminación. Como proyecto paralelo, Ariel trabaja en el Hipercar, un deportivo eléctrico de altísima performance que lleva el mismo ADN: piezas elegidas, diseño obsesivo y producción chica.
¿Contra quién compite y cuánto cuesta?
En el nicho de las artesanales con motor japonés, la Ace of Diamonds se cruza con marcas boutique como Bimota y Norton. Bimota construye motos alrededor de motores Kawasaki, como la Tesi H2, que combina el motor sobrealimentado de la H2 con un chasis de dirección por buje que cuesta más de 55.000 dólares. Norton, también británica, intentó desarrollar sus propios motores V4 con resultados irregulares y terminó quebrando en 2020. La ventaja de Ariel fue elegir una base japonesa confiable y concentrarse en lo que mejor sabe hacer: chasis y terminación.
Entre las clásicas modernas de esa época, las Triumph Thruxton y las Ducati Diavel tenían precios cercanos a las 20.000 libras, pero con redes de concesionarios, repuestos y producción en escala. La Ariel no tiene nada de eso. No se consigue en un showroom ni se puede hacer service en cualquier taller.
El precio original era de 20.000 libras esterlinas, unos 25.000 dólares al tipo de cambio de 2018. Para la Argentina de ese momento, cualquier conversión queda lejana: una moto así, si llegara al país, tendría que sumar impuestos, flete y la lógica de un mercado donde las motos de lujo ya valen fortunas. No sabemos lo que podría valer una moto así en Argentina. Lo que sí existe es la referencia de su precio original en Europa.
Mientras las grandes marcas pelean por pantallas, modos de conducción y electrónica cada vez más compleja, Ariel eligió el camino más difícil: hacer pocas motos, a mano, con un motor que Honda descartó. La Ace of Diamonds es la prueba de que el oficio todavía puede ganarle a la tecnología.
