Nicolò Bulega arrasó en Superbike: ganó las 3 carreras y sumó 62 de 62 puntos

Nadie en la categoría discute que Nicolò Bulega atraviesa el mejor momento de su carrera. Su nivel es tal que el triplete dejó de ser una sorpresa: en la última ronda del Mundial de Superbike volvió a ganar las tres carreras del fin de semana y el podio del domingo tuvo otra vez a Iker Lecuona y Yari Montella como escoltas. Detrás del dato, la ronda dejó dos historias que van más allá del resultado.
Un triplete que ya es una marca registrada
Para dimensionar lo que hizo Bulega primero hay que entender el formato actual de Superbike. Cada ronda del campeonato tiene tres pruebas: la Carrera 1 del sábado, la Superpole Race del domingo por la mañana y la Carrera 2 como cierre del fin de semana. El italiano de Aruba.it Racing ganó las tres. Nada más.
Ese dominio no es casualidad. Bulega fue campeón de Supersport en 2023 y, al año siguiente, peleó el título de Superbike en su temporada de estreno contra Toprak Razgatlioglu. Esa base le sirvió para construir una reputación que hoy se traduce en resultados concretos. Ya no le alcanza con ganar una carrera: controla cada prueba desde la partida y resuelve los momentos de presión con una paciencia que desespera a sus rivales.

La Superpole Race suele ser el termómetro de la estrategia, porque es una carrera corta que define la grilla de la Carrera 2 y entrega puntos extra. Bulega la ganó con autoridad y allanó el camino para el cierre. En un campeonato donde el formato castiga cualquier error, completar las tres pruebas del fin de semana sin fisuras es la diferencia entre los que pelean el título y los que solo ganan una vez.
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La historia de Superbike está llena de ciclos de dominio. Hubo etapas en las que un piloto y una marca marcaron el ritmo durante varias temporadas, y lo que está haciendo Bulega con la Panigale V4 oficial va por ese carril. Mientras la Ducati responda como hasta ahora y el italiano mantenga esta regularidad, la pelea por el campeonato va a tener un patrón difícil de romper.
Lecuona, el podio que esperaba Honda
La otra cara de la ronda se llama Iker Lecuona. El español es piloto oficial de Honda en el Team HRC y llegó a Superbike después de su paso por MotoGP. Las últimas temporadas no fueron sencillas: la CBR1000RR-R no siempre tuvo el ritmo necesario para pelear adelante, y los resultados tardaron en llegar. Por eso este segundo puesto vale doble.
Lecuona no ganó, pero apareció donde la carrera lo exigía. Sostener el ritmo de Bulega durante toda la prueba no es tarea simple: demanda gestión de neumáticos, constancia y sangre fría para no cometer errores cuando otros se la juegan. El valenciano tuvo todo eso. Su actuación en la Carrera 2 le dio al proyecto japonés un aire que venía buscando hace tiempo.
El podio tiene un condimento extra para él. Después de varias rondas en las que el nombre de Honda aparecía solo en los resultados del fondo, ver la #7 en el segundo cajón es una señal clara de que la moto sigue evolucionando y de que Lecuona sigue siendo el piloto indicado para empujarla. Una victoria vale más, pero un podio conseguido con la cabeza fría puede llegar a valer tanto como un triunfo.
Montella, la joya que confirma el salto
Yari Montella fue otro que volvió a meterse en la foto. El italiano del Barni Racing Team llegó a Superbike como campeón de Supersport 2024 y ya en su primera temporada mostró destellos de lo que venía. Este podio confirmó que su adaptación está completa y que tiene resto para seguir creciendo.
El detalle que más llama la atención es el contexto de su moto. Montella corre con una Ducati del equipo privado Barni, no con la estructura oficial de Aruba.it. No tiene el mismo desarrollo de fábrica, no cuenta con el mismo presupuesto y tampoco tiene a los ingenieros que trabajan para Bulega. Aun así, el italiano se las arregló para terminar otra vez entre los tres mejores de la ronda y entregó un argumento sólido para los que piden que los equipos oficiales lo tengan en el radar.
Su historia tiene un condimento generacional. Montella aprendió a ganar en Supersport, una categoría donde el ritmo se exige desde la primera vuelta y donde los márgenes son chicos. Ese aprendizaje lo trasladó a Superbike sin vueltas. Hoy, cuando las marcas buscan pilotos jóvenes que garanticen resultados, el nombre del italiano aparece en todas las agendas. El podio no fue una casualidad, sino la confirmación de un proceso que empezó mucho antes.
Bulega, Lecuona y Montella escribieron otra página de una temporada que parece tener guion. El líder de la categoría sigue marcando un ritmo que asusta, pero los otros dos demuestran que atrás de él también se pelea y se construye. Mientras el italiano suma fines de semana perfectos, la Superbike 2026 confirma que la historia tiene varios protagonistas. La próxima ronda volverá a ponerlos cara a cara.
