Por más que este 2021, en general, tuvo una tendencia a normalizarse tanto en nuestra vida cotidiana como en la actividad económica/productiva tanto para la moto como para el resto de las industrias (entiéndase esto en un país que ya estaba roto mucho antes del Covid-19), es innegable que seguimos atravesados por una pandemia y que como viene la mano, seguirá afectándonos un tiempo más.

Algunas actividades prácticamente desaparecieron y muchas otras tuvieron que reconvertirse para “surfear” esta nueva realidad, realidad que en muchos aspectos obligó a acelerar procesos programados, que llegarían pero de manera más paulatina.

Sin ir más lejos, a nosotros (La Moto) nos sucedió eso, viéndonos obligados a dejar de imprimir nuestra edición mensual de manera inmediata, allá por marzo de 2020, y volcarnos de lleno en nuestro site  como así también en nuestro canal de YouTube para poder continuar informándolos de todo lo que sucede en el mundo de las 2 ruedas y, cuando se pudiese, volver a probar las motos que se presentasen en nuestro mercado.

Sin ánimo de hacer un “auto bombo” con esto, con nuestro site tenemos una llegada a ustedes (audiencia) inimaginable en los años de la revista impresa, al tiempo que nos convertimos en uno de los portales TOP 5 de Latinoamérica dentro de los medios especializados.

Pero esto no tiene solo que ver con nuestro trabajo de equipo y el constante aprendizaje que la era digital requiere, sino también que la moto como medio de transporte tuvo y tiene un papel fundamental en esta pandemia.

Para los que amamos a las motos y son parte de nuestras vidas hace tiempo, poco y nada cambio ya que nuestra forma de trasladarnos siempre fue anticovid y anti cualquier otro bicho: con distancia social y permanentemente ventilados. Ni hablar que siempre tenemos las vías aéreas protegidas con nuestro casco y las manos limpias dentro de los guantes.

En vista de esto, además de la archiconocida eficiencia de la moto dentro de las grandes ciudades, el ahorro de tiempo y dinero, y ni hablar de la independencia que genera, es que se fomentó y aumentó el uso de la motocicleta en tiempos de pandemia.

Por supuesto que cada país la fomentó a su manera, de acuerdo a sus políticas y “caja” disponible. Puntualmente en nuestro país, la herramienta de la financiación en cuotas fue la protagonista, ya sea por acuerdos entre las marcas y entidades bancarias, o bien por el programa Mi Moto articulado por el BNA y llevado a cabo entre Estado y Cámaras del sector.

Después es otra la discusión si el programa promovido por el Estado puede mejorarse y llegar así a más futuros usuarios de motos; porque recordemos que esta acción es fundamentalmente para acercar gente nueva a la moto (bajándola así del transporte público) y no para cambiar mi moto usada de 200 cc por una nueva de 300 cc, por ejemplo.

No queremos pasar por alto y ojalá sea el puntapié para que otras marcas también lo implementen, el plan de ahorro previo que lanzó recientemente Yamaha. Es muy positivo que existan estos planes (exactamente iguales que el de los autos) y que funcionan tan bien en países con economías estables (ojalá en algún momento lo logremos).

De esta forma es que 2021 cierra con casi 400.000 unidades 0km patentadas, que si bien están lejos de los años récord del sector representa un importantísimo crecimiento respecto al fatídico 2020 con apenas 270.000 motos registradas.

Hablando con diferentes empresarios, este 2022 que se avecina es muy prometedor ya que se espera que esta cifra siga aumentado y se ubique por arriba de las 500.000 unidades. Por supuesto que para eso será fundamental continuar insistiendo y haciendo más convenientes todos los planes y/o programas de financiación, además claro que la gente tenga un respiro y vea su poder adquisitivo menos deteriorado (teléfono para nuestros gobernantes).

Como siempre se espera la llegada de nuevos modelos y la renovación de otros, de algunos tenemos data y de otros se guarda el secreto bajo 7 llaves. Por otro lado, celebramos los tantísimos puestos de trabajo que el ensamble local de motos promueve (el 96% de las motos vendidas en 2021 son de ensamble nacional), pero no así la poquísima disponibilidad de modelos y unidades importadas para aquellos que estén en condiciones de pagarlas.

Algunas condiciones están dadas para que más gente conozca y se suba a la moto. Sería genial y ojalá no suene naif de nuestra parte, que Estado, terminales, grupos empresarios, cámaras y concesionarios pongan algún granito más de arena para que ese crecimiento sea mayor y más sostenido en el tiempo.

La moto es una necesidad o una pasión (y muchas veces, ambas), pero un lujo inalcanzable no debería ser para un laburante. Nada, no pedimos algo que no suceda en países normales. Por último, queremos desearles un muy feliz 2022 y buenas rutas para todos, de parte de todo el equipo de La Moto

¨

Esta entrada ha sido publicada el 31 diciembre, 2021 15:02